La celebración, realizada el 4 de septiembre, marcó la quinta consagración a la Virgen María desde 2022 y cobró un significado especial con el inicio de las conmemoraciones por los 100 años de la consagración de la Orden a Nuestra Señora.
La Parroquia Santa Mónica, en Leblon, en Río de Janeiro, vivió el 4 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Consolación y Correa, un momento especial de fe, devoción y entrega a la Virgen María. Cerca de 200 personas realizaron su consagración a Nuestra Señora, en una celebración que marcó la quinta consagración realizada en la comunidad parroquial desde 2022.
La celebración de este año tuvo además un significado especial para toda la Familia Agustiniana Recoleta: ese mismo día comenzó el periodo de conmemoración de los 100 años de la consagración de la Orden a la Virgen María, un hito que invita a religiosos, consagrados y laicos a renovar su confianza y su amor a la Madre de Dios.

Un camino de 35 días
La consagración estuvo precedida por un camino de preparación de 35 días. Durante ese periodo, se invitó a los participantes a profundizar en la vida de oración y en la fe a partir de la Palabra de Dios.
Cada día, los consagrandos eran guiados a la lectura de un pasaje de la Sagrada Escritura, seguida de una explicación y de una meditación. El itinerario también presentó enseñanzas de santo Tomás de Villanueva, santo agustino de profunda devoción mariana, además de contenidos sobre la historia de Nuestra Señora y de la devoción a la Consolación y Correa.
El camino tuvo como propósito preparar no solo para una celebración, sino para una verdadera experiencia de entrega y pertenencia a la Virgen María. Como destacó el equipo responsable de la preparación, la consagración desea ser el inicio de una vida nueva, vivida bajo el manto de Nuestra Señora de la Consolación, teniendo la correa como signo de amor y pertenencia.

Una preparación vivida en comunidad
El itinerario contó con el acompañamiento y el apoyo de los frailes de la Parroquia Santa Mónica, que, a lo largo del proceso, transmitieron a los participantes la devoción a Nuestra Señora con un profundo sentido filial.
Entre los responsables de la preparación estuvo el fray Javier Tello, que colaboró con dedicación, alegría, cuidado y atención a los detalles. El proceso contó también con el apoyo espiritual del Prior Provincial, fray Simón Puertas Pérez, OAR, y con la orientación del director espiritual, fray Juan Manuel, responsable de la elaboración del material utilizado durante los 35 días de preparación.
Los textos y oraciones se prepararon con profundidad, conduciendo a los participantes a una experiencia de oración y de búsqueda constante por hacerlo todo para la mayor gloria de Dios.
La música también tuvo un papel importante durante la celebración y el camino de preparación, con la participación de Juliana y del equipo formado por Ivson y Kelvin, ayudando a crear un ambiente de oración y de encuentro con Dios.
La realización de la consagración contó además con la generosidad de personas que contribuyeron para que el momento pudiera tener lugar y con el trabajo dedicado del equipo responsable de la organización, formado por Patrícia, Dolores y otros colaboradores.

Un siglo bajo la mirada de María
La consagración realizada en la Parroquia Santa Mónica se une, este año, a una celebración que supera los límites de la comunidad parroquial. Al cumplirse 100 años de la consagración de la Orden a la Virgen María, la Familia Agustiniana Recoleta está invitada a recordar su historia y, sobre todo, a renovar su entrega a Nuestra Señora.
La devoción mariana ocupa un lugar especial en la espiritualidad agustiniana recoleta. A lo largo de la historia, María es contemplada como Madre, modelo de fe y aquella que conduce a sus hijos al encuentro con Cristo.
Para los cerca de 200 nuevos consagrados, el 4 de septiembre representa, por tanto, no solo la conclusión de una preparación de 35 días, sino el comienzo de un nuevo camino espiritual.
La experiencia vivida a lo largo de ese periodo recordó también una importante verdad de la vida cristiana: “Los pecados plantan espinas y las virtudes plantan rosas”. La invitación hecha a los consagrados es a que, a partir de esta entrega a María, puedan llevar la belleza y la fragancia de las rosas, es decir, de las virtudes, por donde pasen.
Bajo el manto de Nuestra Señora de la Consolación y Correa, los nuevos consagrados inician un camino marcado por la confianza, la oración y el deseo de permanecer cada vez más cerca de Cristo.
Al final de la celebración, también se hizo un agradecimiento especial a los frailes de la Parroquia Santa Mónica, que, a lo largo de los años, han contribuido a la difusión de la devoción a Nuestra Señora de la Consolación y Correa. También se reconocieron el trabajo del fray Javier Tello, que colaboró directamente en la preparación; el apoyo espiritual del Prior Provincial, fray Simón Puertas Pérez; y la dedicación del fray Juan Manuel, director espiritual de la preparación, responsable de la elaboración de los materiales de oración y formación a lo largo de los 35 días que precedieron a la consagración.
La celebración contó también con la colaboración de Juliana y su equipo, Ivson y Kelvin, en la música.
¡Nuestra Señora de la Consolación y Correa, rogad por nuestra salvación!







