El sábado 23 de mayo, poco más de 80 miembros de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta residentes en el centro de la República Mexicana (Ciudad de México, Estado de México, Querétaro y Morelos) se reunieron en la comunidad de Santa Mónica, Colonia del Valle, en la capital mexicana, para celebrar el tradicional retiro de Pentecostés.
El Espíritu Santo y sus dones, el Año Misionero Agustino Recoleto, el carisma agustino recoleto, la misión compartida, la inquietud de corazón o la vocación personal y comunitaria fueron algunos de los aspectos que se trataron en la charla principal, ofrecida por el agustino recoleto Hugo Badilla y titulada “Pentecostés y Agustín: El fuego de la caridad en el año Misionero de la Orden”.
En su conclusión, animó a todos a ponerse en marcha, porque más que ser especialistas o expertos en san Agustín, los miembros de la Familia Agustino-Recoleta deben ser “agustines vivos” que, aun reconociendo sus propias limitaciones, se dejan inflamar por los dones del Espíritu Santo y salen en misión para que el mundo sea mejor.
La Fraternidad Seglar de Nuestra Señora de Guadalupe de los Hospitales dirigió a continuación una dinámica que incluyó una reflexión sobre dos preguntas concretas: qué don del Espíritu Santo está más presente en la vida de cada uno y cuál es el que cada uno debe buscar más.
A continuación, José Luis Sánchez y Roberto Alcántara, miembros de la Fraternidad, reflexionaron sobre los siete dones del Espíritu, de los que ofrecieron un desarrollo para animar a su comprensión. Se basaron para ello en textos de la Escritura, el Catecismo de la Iglesia Católica y una catequesis del Papa Francisco del año 2014.
El retiro finalizó con una Eucaristía presidida por fray Hugo, la foto de familia, y la alegría del encuentro humano, espiritual y carismático, celebrado por todos los presentes con gran alegría y consideración.













