Cerca de mil personas, entre alumnos, familiares, feligreses, educadores y amigos, participaron en la primera edición de la Carrera Santo Agostinho y Santa Rita, celebrada el domingo 30 de agosto, en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro.
La iniciativa conjunta del Colegio Santo Agostinho y de la Parroquia Santa Rita de Cássia y Santo Agostinho se integró en las celebraciones del Mes Agustiniano vividas por la comunidad local. Más que una actividad deportiva, la propuesta buscó crear un nuevo espacio de encuentro entre las distintas personas y generaciones vinculadas a la presencia agustiniana en el barrio.
“En el Colegio Santo Agostinho, innovar también significa encontrar nuevas formas de conectar a las personas y vivir, en la práctica, los valores agustinianos que nos unen”, destacó la institución al presentar el espíritu que motivó la realización de la carrera.

De las aulas y la parroquia a las calles
La programación comenzó la víspera, con la recogida de los kits por parte de los participantes. El domingo, las puertas del Colegio se abrieron a las 6 h para recibir a los atletas y a sus familias.
Tras el calentamiento, comenzaron la prueba de cinco kilómetros y la marcha de tres kilómetros. El recorrido por las calles de los alrededores del Colegio, marcado por la presencia de árboles y zonas verdes, acompañó a los participantes durante la mañana.
La carrera se convirtió, así, en un punto de encuentro entre realidades que comparten el mismo carisma. Alumnos y educadores del Colegio estuvieron junto a feligreses, familias y amigos, llevando fuera de los espacios habituales de convivencia una experiencia marcada por la cercanía y la vida en comunidad.

Una carrera para todas las generaciones
Los niños y los adolescentes también tuvieron su propio espacio con la Future Run. Las series se organizaron por franjas de edad, con recorridos adaptados a las distintas edades.
Los participantes de 12 y 13 años recorrieron mil metros, mientras que los pequeños de 5 y 6 años participaron en una prueba de 100 metros. Las demás franjas de edad también tuvieron distancias propias.
La participación de los más jóvenes reunió a familias enteras alrededor del recorrido y transformó la competición en un momento de convivencia entre generaciones. Padres, hijos, alumnos, educadores y miembros de la comunidad pudieron compartir una misma experiencia más allá de los resultados deportivos.
La mañana continuó con la entrega de los trofeos a los participantes.

“Lo importante es caminar juntos”
La clausura contó con una bendición presidida por Fr. Nicolás, director del Colegio Santo Agostinho y prior de la comunidad agustiniana de Barra da Tijuca.
“Que esta carrera, que es la primera de muchas, nos recuerde que lo importante es caminar juntos. Que Santo Agostinho nos enseñe a buscar siempre aquello que llena nuestro corazón de la verdadera felicidad”, afirmó.
El mensaje sintetizó también el sentido atribuido a la primera edición del evento. La carrera nació del deporte, pero encontró en la convivencia una forma concreta de expresar algunos de los valores que sostienen la espiritualidad agustiniana.
Al final, más que los kilómetros recorridos o las líneas de meta, quedó la experiencia de una comunidad reunida en torno a un mismo propósito: correr por la amistad, por la comunidad, por la fe y por la familia, con un solo corazón.






