La Prelatura del Alto Xingu (Pará, Brasil) ha celebrado su Semana Misionera 2026 con el tema “Es la misión de todos nosotros” y el lema: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura (Mc 16,15)”. Han participado agentes pastorales laicos, consagrados y clérigos de toda la Prelatura.
El obispo agustino recoleto Jesús María López Mauleón ofreció al inicio una jornada de formación sobre los fundamentos de la misión. Propuso a Jesucristo, sus gestos y actitudes como modelo de misión e hizo una llamada a la conversión continua y al fortalecimiento de la fe. Además, ofreció pautas prácticas para las visitas misioneras.
Sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos participaron de esta Semana, cuya programación incluyó formación, visitas domiciliares, confraternización, testimonios, escucha, actualización de la situación de las áreas misioneras y parroquias, renovación espiritual, fortalecimiento, reafirmación del compromiso misionero y unión entre el obispo, los agentes y las comunidades. Y buscó despertar más vocaciones misioneras.
La Prelatura de Alto Xingú es una periferia geográfica y existencial de la Iglesia. Conformada por seis municipios (Tucumã, São Félix do Xingu, Ourilândia do Norte, Bannach, Cumaru do Norte y Água Azul do Norte), fue erigida por el Papa Francisco en noviembre de 2019, cuenta con 240.000 habitantes y una superficie parecida a Grecia o Nicaragua con una importante presencia indígena, sobre todo del pueblo Kayapó.
La Prelatura, como “frontera económica”, sufre una enorme transformación del territorio debido a la ganadería extensiva, la minería de oro (si es ilegal, garimpos), la invasión de tierras indígenas y la dispersión de comunidades rurales muy alejadas de los centros urbanos. La presencia del Estado es muy débil. La Iglesia lucha también por estar presente: muchos de los hogares nunca han recibido la visita de un sacerdote.
En los últimos años han tomado protagonismo la deforestación, la ocupación de tierras, los conflictos, los incendios, la extracción ilegal de madera y la presión sobre las tierras públicas y reservas indígenas. Cuestión social y cuestión ambiental son una sola. Tres de los seis municipios de la Prelatura están entre los seis de Brasil con mayor superficie de garimpo y sus tierras indígenas sufren una presión muy grave de invasión.
Los garimpos generan una enorme violencia y destrucción: maquinaria pesada, dragas, combustible, mercurio contaminante, armas, trabajo esclavo… En 2025, São Félix do Xingu fue el municipio de cincuenta a cien mil habitantes con mayor tasa de homicidios de Brasil (61,2 por cada 100.000 habitantes).
El Estado no puede garantizar los servicios públicos: educación, sanidad, transporte, comunicaciones, fuerzas del orden, administración de Justicia, asistencia social. El crimen organizado encuentra espacios para establecerse.
Territorio gigantesco, escasamente poblado y de frontera económica, en la Prelatura de Alto Xingú confluyen una extraordinaria riqueza natural, grandes explotaciones ganaderas, importantes territorios indígenas y una intensa actividad minera. Esta combinación atrae tráfico de armas, tráfico de drogas, tráfico de fauna, explotación sexual de menores, amenazas a autoridades y blanqueo y circulación de dinero ilícito.














