Acogida, superación, transformación: tres acciones que resumen la tarea del Hogar Santa Mónica de los Agustinos Recoletos en Fortaleza (Ceará, Brasil), donde una joven procedente de Badajoz, María, lleva a cabo un voluntariado. En el Hogar se acogen a niñas y adolescentes enviadas por las autoridades competentes tras haber pasado por contextos agresores que derivaron en la conculcación de sus derechos, en abusos, abandonos, explotación o violencias de diversos tipos.
“Hola, mi nombre es María, tengo 19 años y soy de España, de un pueblo de Badajoz. Soy estudiante de Relaciones Internacionales. Siempre he tenido ganas de conocer otras realidades y aprender de personas de diferentes culturas y con distintas historias de vida. Cuando surgió la oportunidad de hacer voluntariado en Brasil, pensé que sería una experiencia única para crecer como persona.
Sabía que podía contribuir de alguna manera, pero también sabía que volvería a casa con muchos aprendizajes. Por eso decidí venir al Hogar Santa Mónica. Esta experiencia me está enseñando que los pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia. A veces una sonrisa, una conversación, un abrazo, pueden cambiar el día de una persona.
Uno de los momentos más especiales que he vivido durante esta experiencia fue el paseo por las dunas de Fortaleza. Fue muy bonito poder ver a las beneficiarias felices, jugando y disfrutando ese momento tan diferente fuera de su rutina. Poder ver su alegría y compartir juntas ese momento me hizo ver que valió la pena estar aquí.
Cualquier persona puede lograr la diferencia. No es verdad que necesitemos hacer algo muy grande para ayudar: el tiempo, la atención y el cariño también son formas muy valiosas de solidaridad.
En el Hogar Santa Mónica realizan un trabajo muy importante, ofrecen cuidado y protección a muchas niñas. Apoyar este proyecto, ya sea como voluntaria, o difundiendo su trabajo o mediante una donación, es una forma bonita de construir una sociedad más humana”.
En julio las beneficiarias del Hogar Santa Mónica disfrutan de unos días de vacaciones escolares. Coincide con las vacaciones anuales de estudiantes y trabajadores de otras partes del hemisferio norte, que dedican esas jornadas a un voluntariado. La Red Solidaria Internacional Agustino-Recoleta ARCORES lo gestiona.
María quería conocer nuevas realidades y contribuir con la sociedad en esta experiencia que está siendo para ella transformadora. El voluntariado permite conocer una cultura nueva, crecer como persona, aprender mucho y sentir cada día que se construye un mundo mejor.












