Cuando los Agustinos Recoletos llegaron a la recién creada Prelatura de Lábrea (Amazonas, Brasil) en 1926, comenzaron como una sola comunidad misionera que prestaba servicio desde la desembocadura del río Purus en el río Solimões, actual municipio de Beruri (Amazonas), hasta el distrito de Floriano Peixoto, en Acre.
Al comienzo de la Misión, la mayor parte de la población vivía a lo largo de las riberas del río Purus y sus afluentes, dividida entre recolectores de caucho y pueblos indígenas. No existían grandes núcleos de población, sino más bien mucho aislamiento, decadencia, precariedad y enfermedades.
La misión consistía en las llamadas “desobrigas” o “desobligaciones”, visitas sacramentales anuales a cada plantación de caucho. Los “coroneles” gobernaban las plantaciones con mano de hierro. No se trataba de una verdadera evangelización, pues carecía de catequesis y de una presencia permanente de la Iglesia. Además, los misioneros aún exploraban el territorio, adentrándose por primera vez en los afluentes del Purús.
Los problemas de la educación formal se abordaron inicialmente en 1937con la llegada de las Misioneras Agustinas Recoletas, monjas contemplativas que abandonaron su vida de clausura. La enfermedad y el aislamiento las obligaron a marcharse tan solo tres años después, para regresar definitivamente en 1954.
El segundo prelado, Fray Ignacio Martínez, falleció el 16 de marzo de 1942 víctima de enfermedades tropicales en la plantación de caucho Nova Fé (Tapauá). Hombre de gran celo misionero, fue quien consiguió que los Agustinos Recoletos permaneciesen en Lábrea ante épocas de gran crisis y mucha indecisión institucional.
Hasta el Concilio Vaticano II se creía que la sociedad estaba al servicio de la Iglesia y que la religión debía prevalecer casi por ley. No se planteaban cuestiones sociales. La participación en la vida sacramental era más importante que la conversión personal. Incluso los sacramentos se celebraban en las casas de los patrones, promotores de un sistema de trabajo esclavo.
El tercer obispo, José Álvarez Mácua (1944-1967), estructuró la Prelatura en cuatro parroquias: Lábrea y Canutama, que ya existían, Pauiní (1949) y Tapauá (1949). A partir de 1967, impulsó la creación de escuelas maristas en Lábrea (que aún funciona hoy), Canutama (1973-2005) y Tapauá (1974-1988).
En 1971, comenzó el periodo del obispo Florentino Zabalza (1971-1994). Él puso en marcha en Lábrea el Concilio Vaticano II y, progresivamente, abrió el camino a misioneros de otras Provincias de los Agustinos Recoletos. En 1972, la Conferencia Episcopal de Brasil inició el Proyecto de Iglesias Hermanas. Desde entonces, la Diócesis de Vitória, Espírito Santo, ha colaborado continuamente en la evangelización, proyectos sociales, con personas y recursos.
En 1975 apareció el primer Plan Pastoral, redactado por el obispo y fray Francisco Piérola. Las parroquias unificaron proyecto y objetivos. También desde año fray Jesús Moraza comenzó a organizar las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) rurales con la “Pastoral de las Curvas”, en referencia a los meandros del río Purús.
Las Comunidades Eclesiales de Base unen fe y vida. Se capacita a las personas para reflexionar sobre sus condiciones de vida y asumir el rol de sujetos y protagonistas de la evangelización. Se exige responsabilidad a las autoridades y surgen los movimientos populares y sindicatos, las asociaciones y la incidencia política. Todo esto forma parte de las prioridades establecidas por la Asamblea General de 1983.
Entre 1978 y 1982, las Misioneras Agustinas Recoletas abrieron una casa en Canutama, y entre 1983 y 1993, las Hermanas de Jesús Crucificado se establecieron en Pauini. Con estas presencias permanentes de vida consagrada, la Iglesia se hizo mucho más presente en la vida cotidiana de la gente.
En diciembre de 1983 se celebró la I Asamblea General de la Prelatura. La prioridad que marcó fue la pastoral Indigenista y de la Tierra, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) y el apoyo a los movimientos populares.
En 1993, las Oblatas de la Asunción llegaron a Tapauá. En la Asamblea de ese año, se priorizó la Pastoral de la Infancia y la Pastoral del Menor (Centros de Esperanza). De 1998 a 2005, la enfermera Joyce Terezinha, de la iglesia hermana de Vitória, coordinó y expandió la Pastoral de la Infancia por toda la Prelatura, salvando centenas de vidas.
Jesús Moraza fue obispo entre 1994 y 2016. El primer curso de teología para laicos, de tres años de duración, tuvo lugar entre 1997 y 1999. El segundo se impartió entre 2001 y 2003. Entre 1995 y 2001, y entre 2013 y 2020, Orly Côco, un laico de Vitória, coordinó la pastoral, fortaleciendo una visión de conjunto y el apoyo mutuo entre las parroquias.
Desde 1999 hasta 2013, las Misioneras Marianas prestaron servicio en Pauini. Los Agustinos Recoletos cerraron su comunidad de Canutama en 2004, y la Parroquia de San Juan Bautista desde entonces ha sido atendida por misioneros de Vitória, de la Comunidad de la Epifanía, de la Diócesis de Crato (Ceará), de la Comunidad de Missão Resgate, de las Diócesis de Campina Grande (Paraíba) y Ponta Grossa (Paraná) y actualmente por los Frailes Menores Franciscanos.
En 2013 se creó un área misionera en Belo Monte (Canutama), atendida por las Hermanas Josefinas, cuya fundadora, Rosita Paiva, nació en la Prelatura. En 2020, constituirá la quinta parroquia de la Prelatura, sumando el distrito de Foz de Tapauá. Cuenta con un sacerdote diocesano, dos comunidades de Josefinas y una comunidad marista en Camaruã para atender a los pueblos indígenas del río Tapauá.
Entre 2006 y 2013, Fernando Redondo, de OCSHA (Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana), coordinó Pastoral de la Tierra en la Prelatura, dando un importante impulso a la creación de reservas extractivistas y a los aspectos legales de la defensa de las comunidades ribereñas.
En 2013, se puso en marcha el barco médico de Laguna Negra, coordinado por la comunidad de laicos Epifanía de Vitória, que presta servicio a las comunidades ribereñas y a algunas comunidades indígenas.
Desde 2016, el agustino recoleto Santiago Sánchez es el obispo de la Prelatura. Además de crear la nueva parroquia, estableció la nueva zona misionera en el km 70 de la carretera BR-319 en Canutama. De esta manera, la zona noroeste del municipio recibe ya atención pastoral permanente.
La XIV Asamblea General (2023) introduce el modelo de Iniciación a la Vida Cristiana y adopta los acuerdos del Sínodo para la Amazonía.
En 2024, el joven Thiago Mendes, originario de Canutama, se convirtió en el primer sacerdote diocesano ordenado en y para la Prelatura de Lábrea.
Las asambleas de la Prelatura han modificado sus prioridades a medida que han surgido nuevos desafíos: familia, catequesis, comunicación… Con el Sínodo de la Amazonía (2019), el documento Querida Amazonia (2020) y el Encuentro de las Iglesias de la Amazonía en Santarém (Pará, 2022), se entiende que la misión de la Iglesia no es necesariamente llenar los templos, sino hacer crecer el Reino de Dios, la vida plena para todos, la justicia, la fraternidad, la paz, el cuidado de nuestra Casa Común y la comunión con Dios.
























