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Tres jóvenes profesan como Agustinos Recoletos en Monteagudo

Fray Rumildo Yrrazabal, fray David Miguel Lo Russo y fray Boris Eduardo Montilva profesaron los votos simples como Agustinos Recoletos en Monteagudo.
Profesiones 2026 2

Fray Rumildo Yrrazabal Britez, fray David Miguel Lo Russo Seia y fray Boris Eduardo Montilva Bermúdez dieron un nuevo paso en su camino vocacional durante una solemne celebración que reunió a religiosos de tres provincias de la Orden


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”¿Qué haces aquí?” Con esta pregunta comenzó la homilía de fray José María Sánchez, vicario de España de la Provincia Santo Tomás de Villanueva, durante la profesión religiosa simple de fray Rumildo Yrrazabal Britez, fray David Miguel Lo Russo Seia y fray Boris Eduardo Montilva Bermúdez. Una pregunta dirigida a los tres nuevos profesos, pero también a todos los presentes, que resumió el sentido de una vocación entendida como respuesta libre y confiada a la llamada de Dios.

La celebración, celebrada en el convento de Monteagudo (Navarra), reunió a una amplia representación de la Familia Agustino Recoleta. Participaron más de veinte sacerdotes y cuarenta religiosos profesos simples procedentes de las Provincias Santo Tomás de Villanueva, San Nicolás de Tolentino y Nuestra Señora de la Candelaria, además de familiares, amigos, bienhechores y numerosos fieles que quisieron acompañar este momento decisivo en la vida de los tres jóvenes religiosos.

Una pregunta para toda la vida

En su homilía, fray José María Sánchez invitó a los tres profesos a volver continuamente a la pregunta que había marcado el inicio de la celebración.

“¿Qué haces aquí?”

“No habéis venido a hacer un trabajo de reparación eléctrica, ni a jugar al fútbol; habéis venido a implicaros en la vida”, afirmó, recordando que la profesión religiosa no es la meta del camino, sino el comienzo de una respuesta que deberá renovarse cada día.

Apoyándose en la experiencia del profeta Elías, explicó que la vida consagrada no puede medirse por los éxitos visibles. Elías pasó de contemplar cómo descendía fuego del cielo sobre el sacrificio a experimentar el desaliento y la fragilidad. También el religioso está llamado a descubrir que la verdadera fortaleza nace de la confianza en Dios.

“El Señor sonreirá y te mirará y te dirá: ‘¿Pero confías en mí o no?’”

El Vicario recordó que la libertad cristiana no consiste en pedir a Dios que se adapte a nuestros planes, sino en identificarse con Cristo y dejar que sea Él quien conduzca la propia vida.

Una misión que nace de la vida comunitaria

Dirigiéndose a Rumildo, David y Boris, explicó que la misión evangelizadora comienza mucho antes de salir al encuentro de los demás.

“Estáis llamados a construir el Reino de Dios, estáis llamados a evangelizar; pero antes que eso, a cargar vuestra mente y vuestro corazón con la teología, con la filosofía y especialmente con la vida comunitaria. Y, a partir de ahí, que todo eso se derrame hacia los demás.”

También les advirtió contra la tentación de pensar que la vocación es un mérito personal o una elección que los sitúa por encima de los demás. Recordando nuevamente al profeta Elías, señaló que la respuesta adecuada no nace de la autosuficiencia, sino de la conciencia de haber sido encontrados por Dios.

“La respuesta es otra: que Tú me has encontrado, Señor; que quiero dejarme encontrar por Ti.”

Al concluir la homilía, encomendó a los tres nuevos profesos al Señor para que perseveren en el camino iniciado.

“Que os conceda un corazón, a la vez fuerte y maleable; que se deje construir, que se deje formar por ese amor de Dios.”

“Ninguna vocación se vive en soledad”

En nombre de los tres nuevos profesos, fray David Miguel Lo Russo Seia dirigió unas palabras de agradecimiento a cuantos los han acompañado durante el noviciado.

“Hoy es un día de mucha alegría, pero también de profunda gratitud, porque ninguna vocación se vive en soledad y, detrás de cada paso que damos, hay muchas personas que han caminado con nosotros, nos han sostenido y han rezado por nosotros”, expresó.

Los tres religiosos agradecieron especialmente la presencia de familiares, amigos y de quienes siguieron la celebración desde distintos lugares del mundo, así como la acogida recibida durante el noviciado en Monteagudo. Tuvieron palabras de reconocimiento para el pueblo, los trabajadores de la casa y todas las personas que, con su cercanía, su oración y su servicio cotidiano, han contribuido a hacer del convento un verdadero hogar.

Su agradecimiento se extendió también a la Orden de Agustinos Recoletos por la experiencia formativa vivida durante el noviciado y a la Virgen del Camino, a quien encomendaron la nueva etapa que ahora comienza. “Hoy ponemos nuestra vida en las manos del Señor y lo hacemos sabiendo que no caminamos solos”, concluyeron.

Un signo de esperanza para la Iglesia

Con la profesión de los votos simples, fray Rumildo Yrrazabal Britez, fray David Miguel Lo Russo Seia y fray Boris Eduardo Montilva Bermúdez inician una nueva etapa de su vida religiosa como Agustinos Recoletos, comprometiéndose a vivir los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia dentro de la comunidad.

Su “sí” constituye un signo de esperanza para la Orden y para la Iglesia, que continúa recibiendo el testimonio de jóvenes dispuestos a responder con generosidad a la llamada de Cristo y a anunciar el Evangelio desde el carisma de san Agustín.

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