Han pasado 44 días desde el doblete sísmico que sacudió Venezuela y dejó una profunda huella de destrucción en La Guaira. Aunque la atención mediática ha disminuido, la emergencia continúa. Los equipos de rescate siguen trabajando entre los escombros mientras numerosas familias esperan recuperar los cuerpos de sus seres queridos. En este contexto, ARCORES Venezuela mantiene su presencia sobre el terreno, apoyando tanto a los rescatistas como a la población afectada.
El pasado 4 de agosto, un grupo de Fraternos Seglares Agustinos Recoletos acompañó a ARCORES Venezuela hasta La Guaira, considerada la “Zona Cero” de la tragedia. Allí llevaron alimentos, agua y bebidas energizantes destinados a quienes participan en las labores de búsqueda y recuperación.
Rescatistas que no detienen su trabajo
Los voluntarios constataron la enorme exigencia física que afrontan los equipos de rescate. Muchos trabajan en turnos continuos durante las 24 horas del día, relevándose para mantener activa la búsqueda entre los edificios colapsados.
“La necesidad de alimentos, agua y bebidas energizantes sigue siendo muy grande”, explica Leopoldo Duarte, Fraterno Seglar Agustino Recoleto. A ello se suma, según su testimonio, la insuficiencia de una asistencia institucional constante, lo que hace aún más necesaria la colaboración de organizaciones y voluntarios.
Una emergencia que continúa
Lejos de haber terminado, la emergencia entra ahora en una fase especialmente delicada. La ayuda humanitaria comienza a disminuir mientras todavía quedan numerosos edificios derrumbados pendientes de ser intervenidos.
Los rescatistas informan de que en varias de estas estructuras permanecen víctimas atrapadas bajo los escombros. Cada jornada de trabajo mantiene viva la esperanza de las familias que aguardan noticias en las inmediaciones de las zonas de rescate.
“Se percibe la tragedia, la tristeza y el dolor de los familiares”, relata Duarte, describiendo las carpas donde muchas personas esperan poder recuperar los cuerpos de sus seres queridos para ofrecerles una sepultura digna.
Ayuda material y cercanía espiritual
La respuesta de ARCORES Venezuela no se limita a la ayuda material. La próxima semana, los voluntarios volverán a La Guaira acompañados por un sacerdote para celebrar un responso por las personas que permanecen entre los escombros y acompañar espiritualmente a sus familias.
Este gesto quiere recordar que, en medio de una crisis humanitaria, también es imprescindible atender las heridas invisibles que deja una tragedia de esta magnitud: el duelo, la incertidumbre y la necesidad de esperanza.
La solidaridad sigue siendo necesaria
ARCORES Venezuela hace un llamamiento a no olvidar a quienes continúan trabajando sobre el terreno. Mantener el suministro de alimentos, agua y bebidas para los rescatistas resulta fundamental para que puedan proseguir unas labores que todavía están lejos de concluir.
Al mismo tiempo, la organización continuará acompañando a las personas que viven esta tragedia desde la cercanía, la escucha y la solidaridad, convencida de que la reconstrucción de un país comienza también por sostener a quienes más sufren.






