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El Prior general promulga el Documento final del Sínodo Misionero

El Prior general publica el Documento final del Sínodo Misionero e invita a los agustinos recoletos a convertir sus propuestas en decisiones concretas.
Sinodo Misionero Agustino Recoleto

Fray Miguel Ángel Hernández invita a toda la Familia Agustino Recoleta a acoger las conclusiones de la Asamblea Sinodal Misionera de Río de Janeiro y convertirlas en decisiones concretas para renovar la misión de la Orden.

El Prior general de los Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, ha hecho público este viernes, 6 de noviembre de 2026, el Documento final de la Asamblea Sinodal Misionera, celebrada en Río de Janeiro (Brasil) del 27 de septiembre al 2 de octubre. A través de una comunicación oficial, fechada en Maracaibo (Venezuela), el Prior general presenta a toda la Familia Agustino Recoleta el fruto de un proceso de escucha y discernimiento desarrollado durante el Año Misionero 2026.

Bajo el título «Nosotros mismos lo hemos escuchado» (Jn 4,42), el documento recoge las aportaciones de comunidades religiosas, monjas contemplativas, Fraternidades Seglares, Juventudes Agustino Recoletas (JAR), Madres Mónicas y laicos vinculados a los distintos ministerios de la Orden, así como el discernimiento compartido por los participantes en la Asamblea.

En su comunicación, fray Miguel Ángel pide que el texto llegue a todas las comunidades y grupos, y que no se convierta simplemente en un documento más.

«Les pedimos que lo hagan llegar a todas las comunidades y grupos de su jurisdicción, que lo lean, lo oren y lo compartan, para que lo que escuchamos en Río se convierta en vida y en decisiones concretas en cada lugar».

Una misión que nace del corazón

El Documento final tiene como hilo conductor el encuentro de Jesús con la samaritana, narrado en el Evangelio de san Juan. Desde esta experiencia, la Asamblea propone redescubrir la identidad misionera de la Orden, convencida de que la evangelización comienza en el encuentro personal con Cristo y se alimenta de la oración, la interioridad y la fraternidad.

En la presentación que acompaña al texto, el Prior general recupera la pregunta que dirigió a los participantes al comenzar la Asamblea: «¿Arde todavía nuestro corazón misionero?».

La respuesta se articula alrededor de una convicción fundamental: la misión no puede quedar reservada a quienes son enviados a determinados territorios. Como recuerda fray Miguel Ángel, «el problema no es la geografía, sino el ardor del fuego».

«No todos estamos llamados a ir a la misión, pero todos estamos llamados a vivirla como propia», señala el Prior general, invitando a recuperar la conciencia misionera en cada comunidad y ministerio.

El documento desarrolla esta renovación a través de cuatro grandes ámbitos: identidad, carisma y espiritualidad; fraternidad, sinodalidad y gobierno; presencias, prioridades y misión compartida; y formación, economía evangélica y conversión misionera.

Entre sus principales orientaciones destacan el fortalecimiento de la vida comunitaria, la corresponsabilidad de los laicos, el acompañamiento y cuidado de los misioneros, la revisión de las presencias apostólicas y la necesidad de una formación integral que prepare para los desafíos actuales de la evangelización.

Del Sínodo a la vida de las comunidades

La publicación del Documento final no supone el cierre del proceso sinodal, sino el comienzo de una nueva etapa. La Asamblea invita a las comunidades, circunscripciones y organismos de gobierno a estudiar sus propuestas y traducirlas en decisiones que respondan a las necesidades concretas de cada realidad.

En su presentación, fray Miguel Ángel anuncia que, una vez estudiado el documento por el Consejo General, se dirigirá nuevamente a toda la Orden para proponer caminos concretos de renovación misionera.

El Prior general recuerda también que los frutos del Sínodo deberán evaluarse por su capacidad de transformar la vida cotidiana de la Orden, fortalecer el conocimiento de sus misiones y despertar una mayor disponibilidad para el anuncio del Evangelio.

Junto al Documento final se publica el mensaje de los sinodales, «Un fuego recibido, un fuego que avivar», que invita a toda la Familia Agustino Recoleta a mantener viva la llama misionera.

«Una hoguera no se mide por lo alta que es, sino por los fuegos que se encendieron con ella», recuerda fray Miguel Ángel.

El documento, disponible en español, inglés y portugués, queda ahora en manos de toda la Familia Agustino Recoleta, llamada a dar continuidad al camino iniciado en Río de Janeiro.

La invitación final es clara: que el Sínodo no permanezca únicamente en sus páginas, sino que renueve la vida de las comunidades y ayude a responder, con mayor generosidad y disponibilidad, a una pregunta esencial: «Señor, ¿dónde nos necesitas?».

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