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Los Agustinos Recoletos presentan un subsidio para preparar el centenario de la consagración a Nuestra Señora de la Consolación

Los Agustinos Recoletos presentan un subsidio para preparar el centenario de su consagración a Nuestra Señora de la Consolación.
Subsidio liturgico mariano

La Orden de Agustinos Recoletos ofrece a toda la Familia Agustino-Recoleta diversos materiales de oración y celebración para renovar la consagración realizada en 1926.

La Familia Agustino Recoleta comienza un camino de preparación para celebrar el centenario de la consagración de la Orden a Nuestra Señora de la Consolación. Con este motivo, la Curia General ha preparado un subsidio litúrgico que ayudará a las comunidades a vivir este acontecimiento desde la oración, la gratitud y la renovación de la confianza en María.

Hace cien años, el entonces prior general, fray Vicente Soler, puso a la Orden bajo la protección y el amparo de la Virgen de la Consolación. A ella confió la historia y el camino de la familia religiosa.

Ahora, la proximidad del centenario ofrece la oportunidad de recordar aquel acontecimiento y renovar la consagración, no como la simple repetición de un gesto del pasado, sino como una expresión actual de la confianza en María y del deseo de caminar con ella hacia Cristo.

Preparar el corazón

El prior general, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, ha dirigido un mensaje a toda la Familia Agustino Recoleta con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de la Consolación. En él invita a religiosos, religiosas, fraternidades seglares, jóvenes y comunidades educativas y parroquiales a comenzar juntos este tiempo de preparación.

Renovar la consagración, explica el prior general, no consiste solamente en repetir unas palabras o recitar una fórmula. Supone poner la propia vida en manos de María, reconocer su presencia en el camino recorrido y dejar que ella conduzca siempre hacia su Hijo.

Por este motivo, la preparación del centenario quiere centrarse ante todo en la disposición interior:

“Queremos preparar, ante todo, el corazón”.

La celebración se presenta así como una oportunidad para reavivar la confianza, renovar la entrega y agradecer los cien años vividos bajo la mirada de Nuestra Señora de la Consolación.

Materiales para la oración y la celebración

Para acompañar este camino, la Orden ha elaborado un subsidio litúrgico con diferentes propuestas que podrán utilizarse en las comunidades y adaptarse a sus circunstancias pastorales.

El material contiene dos rosarios, una vigilia mariana, una celebración de la Palabra y varias reflexiones sobre la Virgen. Incluye también una fórmula solemne de consagración a Nuestra Señora de la Consolación, renovada y actualizada, así como otras dos fórmulas más breves que podrán emplearse en diferentes momentos.

El subsidio se completa con un anexo musical que recoge varias partituras para acompañar las celebraciones.

Las propuestas no buscan multiplicar las actividades, sino favorecer un ambiente adecuado y crear espacios para el encuentro con María. Con ella y como ella, la Familia Agustino-Recoleta está llamada a escuchar, guardar y meditar la Palabra de Dios.

El consuelo recibido se convierte en misión

El centenario permitirá contemplar con gratitud la historia recorrida y reconocer el consuelo que Dios ha regalado a la Orden por medio de tantos hermanos y hermanas que la han precedido.

Al mismo tiempo, será una ocasión para preguntarse qué pide Dios hoy a la Familia Agustino-Recoleta. María no conduce hacia sí misma, sino hacia Cristo; por eso, el consuelo recibido de Dios está llamado a convertirse en consuelo para los demás.

El prior general anima a que las comunidades, delegaciones y vicarías organicen algún encuentro mariano como preparación para la renovación de la consagración. Allí donde haya varias comunidades recoletas, se propone también la celebración conjunta de algún momento de oración.

Cada circunscripción podrá elegir la fecha pastoralmente más adecuada para renovar la consagración. Entre las posibilidades se encuentran el 5 de diciembre, aniversario de la Recolección Agustiniana; la Vigilia de la Inmaculada; o la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre.

La Familia Agustino Recoleta inicia de este modo un camino de gratitud y esperanza para volver a decir a María: aquí estamos, somos tuyos y queremos caminar contigo al encuentro de tu Hijo, Jesús.

“Madre de la Consolación, haznos instrumentos del consuelo de Dios”.

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