Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

San Nicolás de Tolentino: un libro de AVGVSTINVS para descubrir al santo más allá de su patronazgo

El sacerdote Álvaro Serrano descubre, a través de un libro de Editorial AVGVSTINVS, la riqueza de la vida y espiritualidad de san Nicolás de Tolentino.
Portada San Nicolás

El sacerdote Álvaro Serrano, de la archidiócesis de Toledo, se acerca a la figura de san Nicolás de Tolentino a través de un libro publicado por Editorial AVGVSTINVS. Una lectura que le permite descubrir, más allá de su conocido patronazgo sobre las almas del purgatorio, la santidad cotidiana y la profunda identidad agustiniana del santo.

Soy una persona con una gran devoción a las almas del purgatorio. Incluso diría que esta es una de las devociones en las cuales se puede practicar la caridad de manera más perfecta: hacemos el bien a quien no vemos, ayudamos a quien no conocemos, simplemente por el hecho de hacer el bien. Como dice el refrán castellano: «haz el bien y no mires a quién».

Esta devoción es la que me ha llevado a acercarme a la figura de San Nicolás de Tolentino, conocido como patrón e intercesor de las almas del purgatorio. Y para encontrar el camino hacia él, ¿dónde acudir sino a la fuente? Busqué en la comunidad agustina, en algunas de las publicaciones de los Agustinos Recoletos.

Descubrir a San Nicolás de Tolentino

Fue entonces cuando descubrí, casi de manera providencial, este pequeño libro que acaba de publicarse. Un libro para el verano, de lectura ágil y agradable. Y en sus páginas ocurrió algo inesperado: comprendí que San Nicolás no es solo «el patrón de las almas del purgatorio». Su vida es mucho más rica e impactante. Cuando te sumerges en ella, descubres que ese patronazgo queda en un segundo plano —no porque no sea importante, sino porque está rodeado de muchas más virtudes y hábitos que el santo practicaba de manera ordinaria. Reducir su vida a un patronazgo sería empobrecer a un santo de grandes medidas.

Lo que más resplandece en la vida de Nicolás es su testimonio de santidad cotidiana. Un hombre que nos muestra cómo, con las cosas del día a día, se puede alcanzar la santidad. No se trata de hacer grandes cosas, sino de poner amor en lo que nos toca hacer.

Su faceta como gran predicador es notable, ciertamente. Pero hay otra que brilla aún más fuerte que su propia voz desde los ambones y púlpitos: su humildad y mansedumbre. Siempre pendiente del otro —del de fuera, del hermano de dentro—. En el silencio, comiendo poco, rezando mucho, obedeciendo.

San Nicolás, «el primer agustino»

¿Cuánto bien me ha hecho descubrir a este santo? San Nicolás fue casi de los primeros agustinos: solo cuatro años separaban la fundación de la orden de su entrada en el convento. Pero supo captar tan sumamente bien la esencia del carisma agustiniano que bien puede llamársele, como el subtítulo del libro indica, «el primer agustino». Un santo que lo puso todo en práctica. Quizás su máxima fuera la que san Agustín le gustaba repetir: «Ama y haz lo que quieras».

AhoEsta lectura me duró exactamente una tarde. Y ahora la pregunta vuela hacia ti: ¿cuánto tiempo te llevará a ti?

Compartir:

Entradas Relacionadas