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Cinco novicios profesan sus primeros votos y abrazan la vida religiosa como “especialistas en la caridad”

Cinco novicios profesaron sus primeros votos en Monteagudo. La celebración destacó la caridad como el corazón de la vida religiosa agustino recoleta.
Profesiones Monteagudo 2026

Cinco novicios de las Provincias San Nicolás de Tolentino y Santo Tomás de Villanueva profesaron sus primeros votos en Monteagudo. La celebración puso la caridad en el centro de la vida religiosa.

Cinco nuevos agustinos recoletos

La Basílica de Nuestra Señora del Camino, en Monteagudo (Navarra, España), acogió este 1 de agosto la profesión simple de fray Tomás Ibarra Trejo, fray Edwin Jesús Vargas Mora, fray Wellyton Henrique Sedassari, fray Francisco Javier Chaves Ramírez y fray Eduardo Palassi Sad Assaf, quienes emitieron públicamente sus primeros votos dentro de la Orden de Agustinos Recoletos.

La celebración estuvo presidida por fray Carlos González Castellanos, prior provincial de la Provincia San Nicolás de Tolentino, y reunió a una amplia representación de la Familia Agustino Recoleta. También participó fray José María Sánchez, vicario de España de la Provincia Santo Tomás de Villanueva, quien recibió los votos de los religiosos pertenecientes a su Provincia.

Junto a los cinco nuevos profesos participaron en la celebración más de treinta religiosos de votos solemnes y más de cincuenta profesos simples de las Provincias San Nicolás de Tolentino, Nuestra Señora de la Candelaria y Santo Tomás de Villanueva, quienes comienzan estos días su curso de verano.

La Eucaristía pudo seguirse en directo a través de las redes sociales de la Provincia San Nicolás de Tolentino, permitiendo que familiares, amigos y comunidades de distintos países acompañaran este momento decisivo en la vida de los nuevos religiosos.

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“Los religiosos estamos llamados a ser especialistas en vivir el amor de Jesucristo”

Durante la homilía, fray Carlos González Castellanos centró su reflexión en el núcleo del Evangelio: la caridad. Recordó que toda la vida de Jesucristo estuvo marcada por el amor al Padre y al prójimo, y que los religiosos están llamados a hacer visible ese mismo estilo de vida.

“Todos los cristianos somos seguidores de Jesucristo y estamos llamados a vivir el amor al estilo de Jesús. Ahora bien, los religiosos tenemos que ser, entre todos los cristianos, los especialistas en vivir el amor de Jesucristo”, afirmó.

El Prior Provincial explicó que la vida religiosa encuentra su sentido precisamente en esa disponibilidad para amar con mayor libertad, dedicando tiempo a Dios y al servicio de los hermanos, especialmente de quienes más lo necesitan.

A partir del relato evangélico de la multiplicación de los panes, invitó a contemplar la mirada compasiva de Cristo, que no permanece indiferente ante las necesidades humanas, sino que compromete también a sus discípulos en la misión de compartir.

En este contexto, desarrolló una profunda reflexión sobre el “pan” que los religiosos están llamados a ofrecer al mundo: el pan material para quienes carecen de lo necesario para vivir dignamente; el pan del sentido de la vida, tan necesario en una sociedad marcada por tantas búsquedas e incertidumbres; y el Pan eucarístico, que fortalece la fe y conduce al encuentro con Dios.

Para el Prior Provincial, la vocación religiosa solo puede comprenderse desde una caridad concreta que se traduce en cercanía, escucha, servicio y entrega cotidiana.

Recordando a san Agustín, citó una de las frases que marcaron el corazón de su predicación:

“Añade la caridad y aprovecha todo; quita la caridad y todo lo demás no sirve de nada.”

Desde esa perspectiva presentó también los consejos evangélicos como tres maneras concretas de encarnar el amor de Cristo: la castidad como una relación profunda con Dios y con los hermanos; la pobreza como libertad para compartir los bienes recibidos; y la obediencia como confianza en la voluntad del Señor.

Concluyó animando a los nuevos profesos a vivir una existencia abierta al don de sí mismos, recordando que el verdadero discípulo aprende a “extender la mano para regalar y no solamente para recibir”, haciendo de la caridad el centro de toda su vida.

Una acción de gracias que cruzó continentes

En nombre de los nuevos profesos, fray Edwin Jesús Vargas Mora dirigió unas palabras de agradecimiento en español, mientras que fray Wellyton Henrique Sedassari hizo lo propio en portugués.

Ambos coincidieron en expresar una profunda gratitud a Dios por la vocación recibida y a la Orden de Agustinos Recoletos por haberlos acogido y acompañado durante el año de noviciado, definido como un tiempo privilegiado de discernimiento, crecimiento humano, espiritual y fraterno.

Los nuevos religiosos agradecieron especialmente el apoyo constante de sus familias, que siguieron la celebración desde México, Brasil, Costa Rica y otros países, así como el acompañamiento de los formadores y de la comunidad del noviciado de Monteagudo.

Finalmente, dirigieron una sencilla petición a toda la Familia Agustino Recoleta: rezar por ellos para que el Señor fortalezca la llamada recibida y les conceda perseverar con fidelidad en el camino de la vida religiosa, extendiendo también esa oración por todos los religiosos de la Orden.

Un nuevo comienzo para la misión

La profesión simple no representa la meta del camino vocacional, sino el comienzo de una nueva etapa de seguimiento de Cristo según el carisma de san Agustín y la tradición de la Recolección.

Con estos primeros votos, fray Tomás Ibarra Trejo, fray Edwin Jesús Vargas Mora, fray Wellyton Henrique Sedassari, fray Francisco Javier Chaves Ramírez y fray Eduardo Palassi Sad Assaf se incorporan plenamente a la vida de la Orden, iniciando un tiempo en el que continuarán su formación y preparación para el ministerio, con el deseo de anunciar a Cristo allí donde la Iglesia los envíe.

Que Nuestra Señora del Camino, san Agustín y todos los santos de la Familia Agustino Recoleta acompañen a estos cinco nuevos profesos en el inicio de este camino de fidelidad, servicio y caridad.

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