El fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes 10 de agosto el oeste de Colombia ha dejado un balance devastador, con decenas de víctimas mortales, numerosos heridos y cuantiosos daños materiales en distintas regiones del país. El seísmo, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, también obligó a suspender las operaciones en siete aeropuertos y provocó la evacuación de edificios en ciudades como Bogotá y Cali.
Entre los lugares que han sufrido mayores daños se encuentra el Convento de La Merced de Cali, donde residen las Misioneras Agustinas Recoletas (MAR). La propia comunidad religiosa ha informado de que el terremoto provocó el colapso de parte del techo de la iglesia de La Merced, uno de los templos más emblemáticos de la capital del Valle del Cauca y un referente histórico, religioso y patrimonial para la ciudad.
Un templo histórico dañado por el terremoto
En un comunicado publicado por las religiosas, las Misioneras Agustinas Recoletas explican que el complejo de La Merced ocupa un lugar privilegiado en la historia de Cali, al estar vinculado a los orígenes mismos de la ciudad y constituir uno de sus principales espacios religiosos, culturales y patrimoniales.
El movimiento telúrico ocasionó importantes daños estructurales en el templo, especialmente el derrumbe de una parte de la cubierta de la iglesia, lo que supone una grave pérdida para este edificio de enorme valor histórico y espiritual. A pesar de la magnitud de los daños materiales, la comunidad ha querido transmitir un mensaje de esperanza.
Todas las religiosas se encuentran a salvo
La noticia más esperanzadora en medio de la tragedia es que todas las Misioneras Agustinas Recoletas se encuentran bien.
La comunidad ha expresado públicamente su agradecimiento a Dios por haber podido afrontar este momento “con serenidad, fe y confianza”, al tiempo que reconoce que la recuperación del convento exigirá importantes trabajos de evaluación, restauración y reconstrucción.
Las religiosas confían en que, con la ayuda de Dios y la solidaridad de muchas personas, será posible recuperar este espacio que durante décadas ha sido lugar de oración, evangelización y servicio para miles de fieles caleños.
“La Merced no es solamente un edificio”
En su mensaje, las religiosas recuerdan que La Merced representa mucho más que un conjunto arquitectónico.
“La Merced no es solamente un edificio. Es memoria, historia, fe y vida compartida”, afirman, destacando que desde este lugar han desarrollado durante años su misión evangelizadora, acogiendo y acompañando a innumerables personas.
Al mismo tiempo, la comunidad expresa su cercanía con todas las familias afectadas por el terremoto, especialmente con quienes han perdido seres queridos, sus hogares o sus bienes materiales.
Gratitud y esperanza para reconstruir
Las Misioneras Agustinas Recoletas han querido agradecer las numerosas muestras de cercanía, solidaridad y oración recibidas desde que se conocieron los daños.
“Confiamos en que, después de la dificultad, podremos volver a levantar lo que hoy ha sido afectado. Y lo haremos unidos, con fe, esperanza y gratitud, convencidos de que la comunidad, cuando camina junta, tiene la fuerza necesaria para reconstruir”, señalan.
Mientras continúan las evaluaciones sobre el estado del edificio y las autoridades colombianas trabajan en la atención de la emergencia nacional, la comunidad mantiene viva la esperanza y asegura que seguirá acompañando espiritualmente a todos los afectados por esta tragedia.






