Infraestructuras
Solo en los primeros seis años de presencia de los Agustinos Recoletos en Lábrea (1926-1932), los misioneros construyen una escuela, un centro agropecuario, un taller de carpintería, una potabilizadora, el puesto de atención indígena, tres embarcaciones, talleres de pintura y fotografía y reconstruyen la catedral; y tienen en obras otros tres edificios, la primera iluminación eléctrica, las primeras redes de agua en Canutama y Floriano Peixoto (Acre) y un pozo de abastecimiento para Lábrea.
La primera energía eléctrica llegó a Lábrea con un generador de corriente continua de 230 voltios, 11 amperios y 2.530 watios conectado a un motor de explosión de cuatro caballos. Esta red se extenderá de nuevo en 1937. También logran la fabricación industrial de ladrillos y pusieron el primer faro del puerto de Lábrea.
En 1932 adquieren un barco a motor de 14 caballos por 20.000 pesetas (23.000€ actuales en términos de inflación, pero alrededor de 100.000€ en términos de poder adquisitivo) al que nombran San Agustín.
Con la extensión de la aviación en los años 60, fueron los promotores del aeropuerto de Lábrea, con la guía de los recoletos Saturnino Fernández y Constantino Junqueira. Se preparó un área de 2.000 metros de largo por 150 de ancho en 51 días de trabajo de 350 voluntarios, todo a mano, sin maquinaria. Los misioneros promovieron en los inicios la producción agropecuaria y maderera con sierras motorizadas en Lábrea y Pauiní.
Uno de los proyectos de mayor impacto ha sido la construcción de Casas Comunitarias, nacido en los años 90 para ofrecer hogares dignos a los migrantes que abandonaban la selva y se establecían en la cabecera municipal de Lábrea. Han sido 140 casas, 110 en un nuevo barrio llamado Tierra Solidaria. Subsidiariamente ha requerido construir pozos, redes de distribución de agua y energía, saneamiento… En Pauiní se hicieron 23 casas entre la sede municipal y una comunidad ribereña.
Los pozos de agua potable han sido una de las tareas clásicas de la Iglesia hasta no hace mucho. Solo entre 2000 y 2005 se hicieron cinco en Tapauá, cinco en Pauiní y tres en Lábrea, con profundidades de en torno a 50 metros.
Muchas de las estructuras educativas hechas por los misioneros hoy son de gestión pública, como colegios y polideportivos. Los tres Centros Esperanza de Lábrea, Tapauá y Pauiní han logrado espacios propios y amplios para todas las necesidades del proyecto: aulas y talleres, espacios deportivos, áreas verdes, salón de actos, cocina amplia…
Las infraestructuras de telecomunicaciones también han sido desarrolladas en buena parte por la misión católica. El primer sistema de radio de comunicación interna permitió mensajes y avisos de tipo familiar o civil. Estuvo en funcionamiento hasta que fue desbancado por la telefonía móvil ya en el siglo XXI.
Desde 1997 la Prelatura estrenó las emisoras comunitarias de radio FM en Lábrea, Canutama y Tapauá; y de televisión, asociada a la emisora católica Rede Vida, en Lábrea. En 2015 también instaló su propia emisora TV Nazaré.
Ecología integral y vida rural sostenible
Uno de los principales problemas de la Prelatura de Lábrea ha sido la tierra, con la cruel paradoja de ser una de las zonas con menor densidad de población del planeta. Las luchas por poseerla han sido constantes en vistas a su explotación económica.
Las primeras víctimas fueron los pueblos indígenas, relegados cada vez más lejos de sus zonas tradicionales para dejar expedito el camino para la producción del caucho, madera y frutos de la selva. Los que no se iban, eran masacrados o convertidos en trabajadores. Años después el problema llegó a los ribereños no indígenas, acosados por grandes corporaciones y terratenientes de otras partes de Brasil.
La defensa de los indígenas se hace de forma sistemática desde 1978 con el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y la publicación de una denuncia del obispo Florentino Zabalza en 1979. La matanza del pueblo Juma y las amenazas constantes a los indígenas llevan a que la Asamblea de la Prelatura de 1983 asuma la pastoral indigenista como prioridad. El asesinato de la misionera agustina recoleta Cleusa Carolina Rhody Coelho en 1985 confirma el compromiso de la Iglesia y la necesidad de esta pastoral.
A finales de los 80 un sacerdote alemán, Günter Kröemer, organiza el CIMI y el primer contacto con el pueblo zuruahã; también se crea la Asociación de Pueblos Indígenas del Medio Purús con los pueblos apurinã, paumari, jamamadi, jarawara e deni. En 2003 solo había cuatro áreas indígenas demarcadas; hoy son 31 más dos procedimientos de demarcación abiertos. La población indígena está en situación de crecimiento, tras más de 300 años de decrecimiento continuado.
En los años 70 los misioneros organizan a los ribereños a través de las comunidades eclesiales de base, de manera local, y con cooperativas, plantaciones comunitarias o cursos de técnicas agrícolas en ámbito de la Prelatura. En esa misma Asamblea de 1983 se prioriza la Pastoral de la Tierra, dentro de un mecanismo de defensa de los pueblos tradicionales y de la convivencia sostenible con la selva.
Gracias al CIMI y a la CPT, la región del Medio Purús tiene hoy uno de los mayores mosaicos de áreas protegidas de la Amazonia brasileña: más de tres cuartas partes del territorio de la Prelatura de Lábrea es protegido. Hay 12 unidades de conservación: cuatro Reservas extractivistas (RESEX), dos Florestas Nacionales (FLONA), dos Florestas Estaduales, un Parque Nacional, una Reserva Biológica, una Estación Ecológica y una Reserva de Desarrollo Sostenible (RDS).
La Iglesia ha logrado esta articulación social para hacer frente a los desafíos del capital que solo ve la selva como un bien económico que explotar. Han sido muchas horas de reuniones, encuentros, formación, viajes por los ríos y sus afluentes, recursos para barcos y lanchas, combustibles, alimentación.
En 2005 los antiguamente enfrentados, indígenas y ribereños, mantiene su primera asamblea conjunta en Tapauá para la defensa de Abufari, una red de lagos acechada por grandes pesqueros. Será la primera reserva extractivista y abrirá camino a los otros modelos de defensa territorial. En Pauiní y Lábrea se consiguió algo parecido en el Ituxí.
La Iglesia ha denunciado las malas prácticas de las madereras, la pesca predatoria, la corrupción que permite el robo de tierras públicas y el trabajo esclavo, rémora del acuerdo de aviamento que persiste hasta hoy; una de las denuncias en la localidad de Luzitânia, en Lábrea, en 2014, implicó incluso al gobierno municipal.
En 2003 se llevó a cabo un proyecto ganadero para familias en Belo Monte (Canutama) y otro de reforestación y producción de plantones en 2009 en Lábrea.









