Tras diez años de proceso vocacional y formativo y de haber profesado sus votos religiosos por primera vez en 2021, el agustino recoleto Randy Josué Campos, miembro de la comunidad de Union City (Nueva Jersey, Estados Unidos) hizo la profesión solemne en su Costa Rica natal el pasado sábado.
Acompañado por sus padres, Guillermo y Cinthya, y por los vicarios de los Agustinos Recoletos para México y Costa Rica (que presidió la celebración) y para Estados Unidos, Randy se entregó a Dios de manera definitiva y pública, firmó el libro de profesiones y fue recibido y acogido por los Agustinos Recoletos como uno más de su comunidad.
Tras conducir el interrogatorio en el que Randy mostró su disposición, el agustino recoleto Juan Carlos Avitia se dirigió a él y a toda la comunidad cristiana en la homilía. Recordó que Jesús da alegría, seguridad y certezas, frente a los miedos y a la tensión de los aspectos más sombríos de la vida: “La vida consagrada es como un susurro profético que dice que se puede poner a Dios en el centro, que se puede pertenecer a una comunidad muy diversa en la que no nos unen ideologías, tareas o servicios, sino seguir al mismo Jesús”.
Randy recibió la invitación de amar profundamente frente a las soledades o los individualismos, a confiar en Cristo y colaborar con él en la construcción del Reino de Dios desde el carisma y la espiritualidad agustino-recoletas, con un sentido liberador y profético, abrazando a todos con una manera plena de vivir.
Los votos hacen “vivir más expuestos, con menos seguridades”, pero también permiten “hacer fiesta con lo sencillo”, vulnerables pero con el corazón abierto, acompañados para ser “buscadores de la verdad y del sentido de la vida, en fraternidad, creando comunidad, relaciones fundadas en el compartir, en el servir”.
Invitó a Randy a vivir este “estilo de vida que tiene mucho de gracia y de carisma, pero que también es humanamente valioso y atractivo, de hondo y positivo sentido, capaz de hacernos auténticamente felices”.
Tras la ceremonia de profesión y al final de la Eucaristía, Randy se dirigió a todos en la acción de gracias. “El 31 de marzo de 1996, en esta iglesia, yo recibía el bautismo de manos de un agustino recoleto; y hoy, 30 años después, en esta misma Iglesia y ante mis hermanos agustinos recoletos he emitido mi profesión solemne”.
“La vida del consagrado debe ser una profecía, pero solo soy un ser humano frágil y pecador. Por eso la alegría que hoy me invade y el motivo de estar aquí juntos no es que haya cumplido un sueño o haya sido generoso con Dios, sino la fidelidad de un Dios que cumple sus promesas. Solo intento responderle desde mis desde mis limitaciones”.
“Solo quien verdaderamente se siente amado por un amor eterno puede entregarse y gastar su vida para que otros sepan también que alguien los ama. De eso quiero que se trate mi consagración. Oren para que así sea”.
Randy hizo una extensa lista de agradecimientos: a Dios, a María, a sus padres (“me apoyaron desde el primer día que con mucho miedo les dije que quería entrar en esta aventura”), a su hermano y al resto de su familia, vivos y difuntos; a su comunidad eclesial de Santa Rosa de Lima, a sus amigos, a los compañeros de su camino vocacional (el Kyrie se cantó en portugués, como ocurrió en su profesión simple, un guiño a sus hermanos brasileños), a las comunidades recoletas por las que ya ha pasado (Las Rozas en España y Ciudad de los Niños en Costa Rica) y a cuantos participaron en la preparación y ejecución de la ceremonia.
Randy recibió una bendición apostólica de León XIV y el saludo del prior provincial enviado a través del vicario de México, que concluyó: “La felicitación de todos y un agradecimiento especial para tu familia, y cuantos han hecho posible que hoy hayas dicho sí al Señor. Que lo que hoy empieza el Señor lo lleve a feliz término. Y gracias a todos por participar de esta celebración y a los que lo han preparado”.





















