Un equipo de Pueblo de Dios, de Televisión Española, se desplazó en abril para la grabación de documentales sobre los ministerios de la Provincia de San Nicolás de Tolentino en Brasil. La colaboración se ha gestado con motivo del Centenario de la presencia de los Agustinos Recoletos en el Amazonas.
Dos de los programas estarán dedicados a la Prelatura de Lábrea, mientras que el tercero versará sobre el Hogar Santa Mónica de Fortaleza (Ceará). No se descarta que lleguen a editarse dos más en el futuro con el material sobrante.
Los preparativos comenzaron varios meses antes de que se encendieran las cámaras. En Prado del Rey, sede de RTVE, se consensuó el mensaje, los enfoques y los temas y se aportó documentación hasta llegar a una conclusión: era necesario mostrar, ante todo, el valor de la esperanza en la tarea de los misioneros.
Después llegó la planificación minuciosa: permisos oficiales, elección de protagonistas, ajustes de calendario, desplazamientos, contactos, salud y emergencias, tarea de las comunidades de Amazonas y Ceará… Nada debía quedar al azar. Todo ello requería de la aprobación de los responsables de RTVE, que debían asegurarse de que todo estuviese bajo el marco estándar de la normativa de la Corporación y de sus sindicatos.
A Brasil fueron cuatro profesionales: el guionista y coordinador del resultado final de los documentales; el realizador, responsable de montaje y de imagen; y dos reporteros gráficos con la mirada muy entrenada por más de quince años de experiencia que se encargaban de grabación, iluminación y sonido.
Durante los quince días en Brasil trabajaron con una intensidad admirable. Mientras la luz natural lo permitía se consiguieron más de 35 horas de grabación que se condensarán en entre tres y cinco programas de 25 minutos con la esencia de parte de lo que la Familia Agustino-Recoleta siembra cada día en Brasil.
Sucedieron muchas cosas hermosas. En Fortaleza se creó una conexión entre el equipo y las beneficiaras y los trabajadores del Hogar Santa Mónica. Asombrados, vieron cómo el cariño, la acogida y la entrega sanan heridas profundas y reconstruyen vidas rotas.
Pese a estar acostumbrados a enfrentarse a la realidad para contarla, hubo momentos de emoción especial, y hubo que pausar más de una entrevista por las lágrimas de los entrevistados o hasta del entrevistador: “En más de treinta años, jamás me había ocurrido algo así”, confesó.
Momentos de especial asombro para los visitantes fueron el viaje por la Transamazónica de Porto Velho a Lábrea o los desplazamientos en fuera borda por el Purús, expuestos al sol, al viento, a la lluvia o incluso con el temor de no llegar antes de la puesta de sol, con el peligro de los enormes troncos que flotan en las aguas, en muchos casos solo visibles para quien tiene gran experiencia de navegación.
La televisión tiene sus tiempos y lenguajes, y el resultado final lo descubriremos a partir de este domingo. Por ahora, sí sabemos la imagen que se ha llevado el equipo, que algunos han transmitido a través de testimonios concretos:
- “Nunca olvidaré la mirada de esas niñas. Quería pasarles mi energía y mi confianza para que sueñen muy alto y sean las personas que quieran ser”
- “Dignidad, comunidad y felicidad describen lo que me he encontrado en las misiones en Brasil”
En la Amazonia les ha llamado especialmente la atención el valor de acompañar, la fuerza de la vida común y la importancia de permanecer junto a los olvidados del resto de las instituciones en este mundo aislado. Han visto cómo se siembra fe y esperanza entre quienes, afrontando grandes dificultades, cada mañana se levantan con la certeza de que Dios camina con ellos y saben que no están solos.
Y han contemplado la fuerza del amor que sana heridas y devuelve la esperanza en Fortaleza, un proyecto que dejó impactados a los cuatro miembros del equipo de televisión ante la magnitud de la tarea y las consecuencias de la acogida.
















