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“Sed fuego que enciende otros fuegos”: el Prior General anima a los futuros profesos a transformar la Orden desde dentro

El Prior General y fray Simón Puertas animan a los participantes del Curso de preparación para la Profesión Solemne a renovar la Orden desde la oración, la fraternidad y el servicio.
Mes de la Solemnede 26

El Prior General, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, y el Prior provincial de la Provincia de Santo Tomás de Villanueva, fray Simón Puertas, compartieron un intenso diálogo con los participantes del Curso de preparación inmediata para la Profesión Solemne, invitándoles a vivir una vocación marcada por la oración, la fraternidad, la humildad y el servicio.

Oficina de Comunicación OAR
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Los participantes en el Curso de preparación inmediata para la Profesión Solemne vivieron el martes 28 de julio uno de los momentos más significativos de su itinerario formativo con el encuentro mantenido junto al Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, y el Prior provincial de la Provincia de Santo Tomás de Villanueva, fray Simón Puertas. Durante el diálogo, ambos religiosos les ofrecieron una profunda reflexión sobre el sentido de la vocación, la vida fraterna y la responsabilidad de quienes están llamados a asumir el compromiso definitivo de la vida consagrada.

La conversación estuvo marcada por una invitación constante a construir el futuro de la Orden desde la propia conversión personal. Lejos de plantear ideales inalcanzables, ambos insistieron en la necesidad de vivir una vocación realista, humilde y profundamente arraigada en Cristo.

“La Orden cambia si cambian nuestros corazones”

Uno de los momentos centrales del encuentro llegó cuando el Prior general invitó a los futuros profesos a dejar de ser espectadores para convertirse en protagonistas de la vida de la Orden. “Sed fuego que enciende otros fuegos”, les dijo, animándoles a asumir con esperanza la misión que pronto recibirán.

Fray Miguel Ángel les exhortó a mirar la realidad sin idealizaciones. “No améis una Orden imaginaria”, afirmó, recordando que toda comunidad está formada por personas con virtudes y fragilidades, pero precisamente ahí es donde Dios continúa actuando. La renovación auténtica —explicó— no comienza reclamando cambios a los demás, sino dejándose transformar personalmente.

“¿Qué puedo dar a la Orden?” fue la pregunta que propuso a los participantes. A partir de ella desarrolló una de las ideas que vertebró todo el encuentro: “La Orden cambia si cambian nuestros corazones”. También insistió en la importancia de escuchar antes de hablar, aprender de quienes han recorrido el camino antes y vivir la humildad como condición indispensable para toda renovación verdadera.

Además, animó a los religiosos a dejarse acompañar porque “nadie madura solo”, evitando la búsqueda de protagonismos o responsabilidades por ambición personal y permaneciendo siempre disponibles para la misión allí donde la Iglesia y la Orden los necesiten.

Fray Simón Puertas: renovar desde la coherencia y la comunión

En su intervención, fray Simón Puertas invitó a los participantes a vivir la responsabilidad con valentía, siendo capaces de impulsar procesos de renovación desde la coherencia personal y evitando las polarizaciones.

Su llamada fue clara: cuestionar aquello que deba mejorar, pero hacerlo siempre desde el diálogo, la comunión y la búsqueda sincera de la verdad. Renovar la vida religiosa no significa romper con el pasado, sino construir sobre él con fidelidad, apertura y espíritu fraterno.

La oración y la Eucaristía, el corazón de la vocación

El Prior General recordó que ninguna vocación puede sostenerse sin una profunda amistad con Cristo. “No descuidéis el lugar secreto donde se aprende a amar de verdad”, exhortó, insistiendo en que la oración es la fuente de la entrega, del servicio y de la autenticidad de toda vida consagrada.

También animó a los futuros profesos a ser “hombres de una sola pieza”, viviendo con coherencia aquello que anuncian y alejándose de cualquier forma de protagonismo personal. Antes de concluir el encuentro les dejó una invitación cargada de esperanza: “No sabéis lo que os espera, pero sí sabéis quién os ama”.

La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Prior General y concelebrada junto a los formadores, la comunidad de Franca (Brasil), los postulantes y los participantes del Curso. En la homilía volvió sobre la imagen del trigo y la cizaña para recordar que Cristo llama a personas frágiles, no perfectas, y que la verdadera renovación comienza siempre por uno mismo.

Al finalizar la celebración, fray Simón Puertas puso el acento en la Eucaristía como centro de la vida consagrada, el lugar donde se aprende la lógica del servicio y del don siguiendo el ejemplo de Cristo, “que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida”. La jornada concluyó así con una llamada compartida a construir una Orden más fraterna, más humilde y más disponible para la misión, comenzando siempre por la propia conversión.

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