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“La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa”: el mensaje del Papa León XIV explicado por Mons. Víctor Villegas

Mons. Víctor Villegas, Agustino Recoleto, explica a Recoletos.org el significado del mensaje del Papa León XIV a los jóvenes de Chota y Cutervo y el trabajo pastoral que hay detrás de su “rebeldía santa”.
Papa León videomensaje chota

El Papa León XIV sorprendió a los más de 1.200 jóvenes reunidos en la II Jornada Diocesana de la Juventud de la Prelatura de Chota y Cutervo con un videomensaje en el que los invitó a vivir una “rebeldía santa”. Recoletos.org conversa con Mons. Víctor Villegas, OAR, para descubrir qué hay detrás de esas palabras y cómo reflejan el trabajo pastoral que la Iglesia viene realizando con las nuevas generaciones.

La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa, de su energía limpia, de sus ganas de transformar las realidades de dolor en espacios de esperanza.

Con estas palabras, el Papa León XIV sorprendió a los más de 1.200 jóvenes que participaban en la II Jornada Diocesana de la Juventud de la Prelatura de Chota y Cutervo, el pasado 25 de Julio, en Perú. El videomensaje del Santo Padre, proyectado pocos minutos antes de la Eucaristía, se convirtió en el momento más emocionante de un encuentro celebrado bajo el lema “Llamados a amar, enviados a servir”.

Pero aquella frase no fue una simple exhortación. Para Mons. Víctor Villegas, OAR, obispo prelado de Chota, resume el camino que la Iglesia local lleva recorriendo desde hace años junto a sus jóvenes.

Una sorpresa llegada desde Roma

El mensaje del Papa había sido preparado con absoluto secreto. Ni siquiera el propio obispo conocía su existencia.

La sorpresa, sin embargo, estuvo a punto de desvelarse cuando recibió un mensaje desde la Santa Sede para confirmar algunos detalles relacionados con el videomensaje. Al preguntar qué estaba ocurriendo, el Vicario General terminó confesándole entre sonrisas: “Queríamos que fuera una sorpresa también para usted”.

Aun así, el contenido permaneció en secreto hasta el inicio de la celebración eucarística. En su mensaje, León XIV felicitó a los jóvenes llegados desde las 18 parroquias de la Prelatura y les recordó que Cristo no los llama a una vida cómoda ni conformista.

“Jesús no los quiere jóvenes de sillón, adormecidos o instalados en la comodidad del ‘siempre se ha hecho así’”, afirmó el Pontífice, antes de lanzar la frase que marcaría toda la jornada: “La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa”.

Una rebeldía que se prepara durante todo el año

Para Mons. Víctor Villegas, aquellas palabras del Papa describen exactamente el objetivo de la pastoral juvenil de la Prelatura.

Creo que el trabajo con los jóvenes es fundamental. Se lo he dicho al clero e insisto: si no trabajamos con ellos, vamos a perder mucho.

La II Jornada Diocesana de la Juventud no es un acontecimiento aislado. Detrás existe un proceso de acompañamiento que implica a todas las parroquias y que se desarrolla durante todo el año.

La Prelatura está organizada en cuatro zonas pastorales y cada una celebra anualmente un Festi Joven, encuentros que mantienen vivo el trabajo con los grupos juveniles y preparan el gran encuentro diocesano.

“Esto es consecuencia de un trabajo muy pormenorizado durante tres años”, explica el obispo.

Gracias a ese esfuerzo continuado, la jornada reunió a jóvenes procedentes de las 18 parroquias de la Prelatura, además de delegaciones llegadas desde Cajamarca, Chiclayo, Santa Cruz, Bambamarca e incluso algunos participantes de Ecuador y Bolivia.

Más que un evento, la Jornada Diocesana de la Juventud es el punto de encuentro de una pastoral que acompaña a los jóvenes durante todo el año y los anima a descubrir que la fe también puede vivirse con alegría, compromiso y espíritu misionero.

Una Iglesia que camina junto a los jóvenes

La jornada comenzó con una ‘pasacalle’ por las calles de Cutervo encabezada por la Cruz Misionera y las imágenes de Santa Rosa de Lima, San Carlo Acutis, San Juan Pablo II y la Virgen María.

Después llegaron los testimonios vocacionales, la formación, la adoración eucarística y un intenso momento de reconciliación, en el que más de veinte sacerdotes estuvieron confesando a los jóvenes.

La Eucaristía, celebrada por la tarde y abierta a toda la ciudad, congregó también a cientos de fieles que quisieron unirse a la fiesta de la juventud.

Fue precisamente antes de comenzar la celebración cuando se proyectó el videomensaje del Santo Padre.

Al finalizar la misa, la alegría fue aún mayor con el anuncio de la autorización concedida por la Santa Sede para la coronación canónica de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de Cutervo, una noticia recibida con gran emoción por toda la comunidad.

“El obispo tiene que hacerse pueblo”

Antes de terminar el evento comenzó a difundirse en redes sociales un vídeo en el que Mons. Víctor Villegas aparecía bailando y participando en las dinámicas junto a los jóvenes. Muchos comenzaron a llamarlo con cariño “el obispo con más flow”.

Lejos de restar importancia a esas imágenes, el obispo las considera una consecuencia natural de su manera de entender el ministerio episcopal.

Si el obispo no se hace gente, no se hace pueblo, si el obispo no se hace uno más con su gente, siempre nos van a ver desde abajo hacia arriba, y no puede ser.

Mons. Villegas reivindica una Iglesia cercana, donde el pastor comparte la vida cotidiana de las personas y no permanece distante.

La investidura no hace al obispo. El obispo tiene que hacerse a su pueblo.

Por eso no duda en participar en las dinámicas, caminar con los jóvenes o bailar con ellos cuando la ocasión lo requiere.

El obispo tiene que estar con los jóvenes, tiene que estar con su gente, tiene que ponerse las botas, sudar con ellos la gota gorda. La labor del obispo es acompañar a su pueblo, compartir con ellos, llorar con ellos, reír con ellos y bailar con ellos también.

Una invitación que va más allá de Chota y Cutervo

Las palabras del Papa León XIV trascienden la realidad de una prelatura peruana. Su llamada a vivir una “rebeldía santa” interpela a toda la Iglesia y, especialmente, a las nuevas generaciones.

No se trata de una rebeldía contra la Iglesia, sino contra la indiferencia, el conformismo y la comodidad. Es la valentía de quienes descubren que seguir a Cristo significa salir al encuentro de los demás, transformar el dolor en esperanza y servir allí donde cada uno vive.

Eso fue precisamente lo que vivieron los jóvenes de Chota y Cutervo durante una jornada que no comenzó con el videomensaje del Papa ni terminó con el festival de la noche. Fue la expresión visible de una Iglesia que lleva años creyendo en sus jóvenes, caminando con ellos y confiándoles la misión de anunciar el Evangelio con la alegría de quien sabe que ha sido llamado a amar y enviado a servir.

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