Un camino de oración y confianza
La comunidad de la parroquia Santa Rita de Casia, en Praia do Canto, Vitória (Brasil), se prepara para vivir una de las celebraciones más significativas de su calendario pastoral: la Novena y Fiesta de Santa Rita de Casia 2026.
Con el lema “Promotora de la Paz”, la programación busca convertirse en un verdadero itinerario espiritual para todos los fieles, invitándolos a renovar la fe y confiar en Dios por intercesión de Rita de Casia, conocida en la tradición de la Iglesia como la santa de las causas imposibles.
Durante los nueve días de preparación, del 13 al 21 de mayo, la comunidad participará en las celebraciones eucarísticas, la tradicional ofrenda de rosas y un gesto concreto de solidaridad mediante la donación de alimentos.
Una fiesta que une fe y comunidad
Las celebraciones de la novena se realizarán diariamente a las 18:30 durante la semana y a las 18:00 los sábados y domingos, reuniendo a familias, jóvenes y devotos en torno a la oración y la vida comunitaria.
El momento central de la fiesta llegará el 22 de mayo, solemnidad de Santa Rita de Casia. A lo largo del día habrá una programación especial marcada por la intensa participación de los fieles y distintos momentos de espiritualidad.
Entre ellos destaca la Misa por los enfermos, presidida por Dom Ângelo Ademir Mezzari, arzobispo de Vitória, así como la tradicional procesión y la bendición de las rosas, uno de los signos más característicos de la devoción a Santa Rita.
La programación religiosa se complementará con la tradicional quermés, que tendrá lugar entre los días 22 y 24 de mayo, fortaleciendo también la convivencia y el espíritu fraterno de la comunidad parroquial.
Cuando la esperanza se vuelve testimonio
Más allá de una festividad popular, la Novena de Santa Rita representa para muchos fieles un tiempo de gracia y renovación interior. Cada año, personas de distintas realidades llegan llevando intenciones, sufrimientos y esperanzas, confiando en aquel Dios que sigue actuando incluso en medio de las situaciones más difíciles.
La figura de Santa Rita continúa inspirando a quienes atraviesan momentos de dolor, enfermedad o incertidumbre, recordando que la paz no nace de la ausencia de problemas, sino de la confianza profunda en Dios.
Así, la parroquia se convierte nuevamente en un lugar de encuentro, oración y esperanza compartida.



