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“Ver cómo afrontan las dificultades y lo felices que son con tan poco hace pensar mucho en cómo vivimos nosotros”

Laura Rodríguez Verdugo tiene 50 años y es maestra de Educación Primaria y coordinadora del Área de Pastoral en el Colegio San Agustín de los Agustinos Recoletos en Chiclana de la Frontera (Cádiz, España). Su primera experiencia de voluntariado internacional se ha llevado a cabo con Arcores en Bocas del Pauto, Colombia.
ARCORES. Bocas del Pauto, Colombia. Voluntariado 2026.

Siempre había pensado en hacer un voluntariado y en 2026 me dije: “Este es mi momento”. Sentía algo especial, tenía que vivir lo que ARCORES nos había propuesto con emoción y cariño sobre el voluntariado internacional y me lancé a la piscina sin pensarlo.

Me alegro muchísimo de haber dado el paso, ha sido una experiencia maravillosa y muy emotiva. Hemos reído, hemos llorado, hemos pasado miedo… pero no cambiaría nada de lo vivido en Bocas del Pauto durante el mes de julio.

Allí hay muchas necesidades, sobre todo de acompañamiento para los muchos alumnos con dificultades de aprendizaje, casi siempre ligados a problemas emocionales. Pero se dejaban ayudar y tenían muchas ganas de aprender. Su único problema es que nadie les dedica el tiempo que necesitan.

También han sido jornadas para vivir la fe de una manera especial, siempre dando gracias a Dios por ser tan afortunada. Ver cómo afrontan las dificultades y lo felices que son con tan poco hace pensar mucho en nuestra sociedad y en cómo vivimos nosotros.

Allí los niños juegan en la calle con sus amigos, echan un partido en la cancha de futbol todas las tardes, no están todo el rato con los móviles, hablan entre ellos… Todo esto sería muy importante para nosotros, que hacemos todo corriendo y no nos paramos a pensar cómo está el que está a mi lado.

Pero somos afortunados y mis alumnos en España tienen mucha suerte por estar donde están y tener a su alrededor tanta gente que se preocupa por ellos. En Bocas del Pauto no hay atención a la diversidad y los alumnos con dificultades se quedan atrás… y no pasa nada. Hay niños en 4º o 5º de Primaria que no saben leer ni escribir, y nadie se ha parado a ayudarlos. En cuanto se sienten acompañados y motivados, son capaces de aprender y de salir adelante. Es muy duro pasar desapercibido.

El voluntariado es una experiencia maravillosa, he vuelto con el corazón lleno de amor. Hay que tener una mente abierta y no juzgar a nada ni a nadie. El voluntario no va a cambiar nada, va a acompañar, ayudar, servir y a llevarse mucho cariño y muchas vivencias.

Nos han acogido tan bien que nos hemos sentido parte de la comunidad local, tanto del pueblo como del colegio, y siempre tendremos un huequito en nuestro corazón para esas personas que nos han abierto las puertas de sus familias y sus casas.

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