Durante los primeros años de presencia de los Agustinos Recoletos en Costa Rica, el país vivió erupciones de volcanes (Irazú, Rincón de la Vieja y Arenal), recibió a Kennedy solo siete meses antes de su asesinato y hubo masivas protestas contra la concesión otorgada a la multinacional americana del aluminio, ALCOA.
En Roma se celebraba el Concilio Vaticano II y la Iglesia latinoamericana se coordinaba en la Conferencia del CELAM en Medellín. Después llegó la publicación por Pablo VI de la Evangelii Nuntiandi, una redefinición de la Evangelización, un impulso al compromiso social eclesial, un respaldo para las Comunidades Eclesiales de Base y una invitación al diálogo con la modernidad.
La llegada de los Agustinos Recoletos al país se dio, sin embargo, por una carambola. Los religiosos españoles no lograban los visados de entrada a México y se vio que desde Costa Rica sería más fácil obtenerlos. La Diócesis de Alajuela abrió sus puertas y les encomendó la atención pastoral al barrio del Carmen y la ampliación del templo.
El agustino recoleto Juan Manuel Azagra (1930-2016) inauguró el complejo en1966. En su tarea pastoral promovieron los Cursillos de Cristiandad y la colaboración con la Iglesia local con misiones en San Carlos y Palmares y en la pastoral educativa.
Otra casualidad llevó a los Agustinos Recoletos a la Ciudad de los Niños. En un viaje aéreo coinciden el arzobispo de San José con el ecónomo de la Vicaría de México de los Agustinos Recoletos, fray Alberto Izaguirre. El obispo acaba hablando de su problema con la Ciudad de los Niños, un ministerio inédito para la Provincia de San Nicolás de Tolentino, con unas condiciones de conservación y mantenimiento muy difíciles y en tiempos muy complicados para la economía costarricense.
El espíritu solidario, el trabajo sin descanso, las ayudas exteriores, la insistencia a las autoridades y la creatividad lograron que no solo la Ciudad de los Niños sobreviviese, sino que progresase y creciese. Desde entonces, los Agustinos Recoletos han formado, promovido, atendido con afecto y cada vez con más medios la educación de la juventud vulnerable ofreciendo valores y proyectos de vida viables.
La Ciudad también dio a los Agustinos Recoletos una consideración como para que la Diócesis de San José les pidiese la dirección de un Centro de Orientación Juvenil en el Barrio Córdoba de San José y las capellanías los hospitales San Juan de Dios, de Tuberculosis, el Psiquiátrico y el Infantil.
En San José se formó una comunidad con hasta ocho religiosos en una casa en el Paseo Colón, esquina sureste de la Calle 32, durante dos años. Luego se siguió en las capellanías del Infantil y del de Tuberculosis hasta 1972, con residencia para dos religiosos en una casa alquilada en carretera a Pavas.
Fray Alberto Izaguirre trabajó en diversos proyectos del Ministerio de Gobernación y de la Penitenciaría, participando en la redacción del nuevo plan de atención a los privados de libertad o en el diseño de los nuevos centros penitenciarios. Llegó a ser Oficial Mayor del Ministerio de Gobernación, cargo que hoy equivaldría a viceministro.
En 1973, ante una nueva dificultad, la Iglesia pide a los Agustinos Recoletos dirigir el Colegio Agropecuario San Carlos en Santa Clara. Se acepta el encargo por dos años. Era de régimen interno y tenía 210 alumnos de zonas rurales y otros enviados por ser considerados inadaptados. Conseguían el título de técnico agrícola. Además de las clases teóricas se enseñaba el manejo de maquinaria agrícola, la gestión del ganado (alimentación, salud, inseminación) o la elaboración de productos como queso.
Se cuidó de que existiese, como en la Ciudad de los Niños, un clima de convivencia y fraternidad propios del carisma agustino recoleto. Los Agustinos Recoletos realizaron este servicio de febrero de 1974 a marzo de 1976.
Los religiosos recoletos en sus primeros años en Costa Rica no contaban con muchos recursos. Celebraban la vida común compartiendo las comidas entre las comunidades y con asambleas para tratar los asuntos entre todos, en un contexto en el que no eran fáciles las comunicaciones, dependiendo de centralitas telefónicas de los municipios.


















