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Huertas comunitarias para las aldeas apurinãs del Medio Purús en Lábrea y Pauiní, Amazonas, Brasil

Con el apoyo de Cáritas Oviedo (Asturias, España), la Prelatura de Lábrea ha iniciado un proyecto de promoción de la alimentación saludable, autonomía económica, alianza entre aldeas y defensa del territorio mediante su uso continuado.
"Sembrando Esperanza". Prelatura de Lábrea, Amazonas, Brasil.

El Consejo Indígena Misionero (CIMI), órgano pastoral de la Prelatura de Lábrea (Amazonas, Brasil), lleva a cabo con la colaboración y financiación de Cáritas Oviedo y el Ayuntamiento de Oviedo (Asturias, España), el proyecto Plantando Esperanza, del que participan diversos pueblos indígenas del Medio Purús dentro de esta Prelatura.

Con la participación activa de cada aldea, el proyecto implica la construcción de huertas comunitarias y espacios de cría de gallinas y otros animales que permiten ganar en autonomía alimentaria, y además aseguran la ocupación pacífica y constante del territorio para evitar invasiones y aumentar la unión y articulación comunitaria.

La última de estas actuaciones tuvo lugar en la aldea Penedo, dentro de la Tierra Indígena apurinã llamada Itãnury Pupỹkary, situada en los afluentes Seruiní y Tumiã. Abarca una extensión de algo más de 176.000 hectáreas con un contorno de 436 kilómetros, entre los municipios de Lábrea y Pauiní

Además de la plantación, el proyecto proporciona la valorización de los conocimientos tradicionales que se transmiten entre aldeas y generaciones, a la hora de escoger qué cultivar y los modos concretos de hacerlo. Niños, jóvenes, adultos y ancianos participaron en cada actividad: escoger y preparar los espacios más apropiados, preparar la madera, hacer las construcciones de protección y las mallas, establecer los canteros, plantar, regar y cuidar de la plantación y organizar la recolección…

Anteriormente, el proyecto ya se había implantado en las aldeas Ilha da Índia, de la Tierra Indígena Apurinã del río Mucuim, y en la aldea Morada Nova, de la Tierra Indígena Acimã. En los tres casos, el equipo del CIMI Lábrea ha gestionado la tarea, los informes y la presentación de las cuentas a Cáritas Oviedo.

La iniciativa era una respuesta a las serias dificultades que han producido en los últimos años las sequías en la región, que han redundado en escasez de alimentos dentro de las Tierras Indígenas. Sumado al coste muy elevado del transporte para traer alimentos de fuera a estas tierras indígenas, se vio la oportunidad de crear espacios de plantación y dar a las aldeas la oportunidad de gestionar sus propios alimentos.

“Con las huertas tenemos más alimentos nutritivos, y los jóvenes están participando del proyecto, lo que también nos permite trabajar otros aspectos que se están volviendo un problema entre los jóvenes, como es el alcoholismo”, dijo Jairison Rodrigues Cabral Apurinã, joven líder indígena de la aldea Morada Nova.

Los trabajos se han hecho siempre de forma comunitaria, con todos trabajando juntos, organizados para cada etapa de preparación, construcción y producción. Se ha plantado cebolla, tomate, pimientos, cilantro, coliflor, achicoria y açaí. El proyecto proporciona las semillas, herramientas y conocimientos prácticos para que ahora cada aldea lleve adelante su producción.

Mujeres y jóvenes han disfrutado especialmente del proyecto. “He aprendido mucho, no sabía ni plantar, ni cultivar, y ahora tenemos verduras y hierbas que no solo nos alimentan, también en nuestra cultura conocemos cómo usarlas cuando no nos sentimos bien”, dijo Maria Decilene Lopes de Souza Apurinã, del colectivo local de mujeres indígenas Sytuwakuru.

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