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Peregrinación al Santuario de Santa Rita de Cássia, en Brasil: 70 kilómetros hacia la profesión solemne

Los participantes del curso de preparación para la profesión solemne peregrinaron cerca de 70 kilómetros hasta Santa Rita de Cássia, en Brasil.
Mes de la solemne 2026

Del 7 al 10 de agosto, los participantes del curso de preparación inmediata para la profesión solemne vivieron una experiencia de peregrinación hasta el Santuario de Santa Rita de Cássia, en el estado de Minas Gerais (Brasil). Fueron cuatro días de camino, esfuerzo, convivencia, oración y encuentro con Dios, con los hermanos y consigo mismos.

Una experiencia de formación agustiniana

La peregrinación constituye uno de los objetivos propios del curso de preparación para la profesión solemne. No se trata simplemente de realizar una caminata o alcanzar un destino, sino de experimentar corporalmente una de las dimensiones fundamentales de la vida cristiana y de la espiritualidad agustiniana: somos peregrinos.

La vida es un camino hacia Dios y, como enseñaba san Agustín, el ser humano está siempre en búsqueda, llamado a caminar hacia la verdad, hacia su propio corazón y hacia la plenitud de Dios. En este camino, nadie avanza solo: los hermanos son compañeros de peregrinación, llamados a caminar «con una sola alma y un solo corazón hacia Dios». Por eso, los kilómetros recorridos, el cansancio, los silencios, las conversaciones, la oración y las dificultades se convirtieron en parte de la experiencia formativa. Caminar juntos permitió recordar que también la vocación a la vida consagrada es un camino en el que cada uno aprende a salir de sí mismo, a confiar, a dejarse acompañar y a avanzar con otros hacia Cristo.


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Cuatro días y cerca de 70 kilómetros de camino

La peregrinación comenzó el 7 de agosto, a las cinco de la mañana, en Franca (Brasil). La primera etapa llevó al grupo hasta Claraval, después de recorrer aproximadamente 20 kilómetros a pie. Allí pudieron conocer el Mosteiro de Claraval, un monasterio cisterciense y uno de los principales lugares de interés religioso de la región. El grupo se hospedó en el área destinada a quienes realizan jornadas de retiro, donde encontró un ambiente propicio para el descanso y la oración. Ya desde los primeros kilómetros apareció una de las enseñanzas sencillas de la peregrinación: cuando caminamos juntos, el cansancio pesa menos y la alegría se multiplica.

Al día siguiente, la marcha continuó hacia Ibiraci, en un recorrido de unos 26 kilómetros. Después del esfuerzo de la jornada, los peregrinos descansaron en una posada, conocieron la localidad y participaron en la Eucaristía junto a la comunidad. Ibiraci conserva una significativa tradición religiosa y los agustinos recoletos desempeñaron un papel relevante en los orígenes de la evangelización de la población y en la construcción de su iglesia, edificada por esclavos.

Desde Ibiraci, el grupo se dirigió a una finca de la familia de fray Helton Pimenta, agustino recoleto que reside en la comunidad de Franca y es responsable del Instituto de Filosofía de la Capelinha. Allí celebraron la Eucaristía dominical y compartieron un tiempo de convivencia con la familia. También hubo ocasión de montar a caballo, pescar, compartir la mesa y recuperar fuerzas para la última jornada. En medio de estas experiencias fue creciendo otra certeza: peregrinar es salir de uno mismo para encontrar a Dios y descubrir al hermano que camina a nuestro lado.

Llegada al Santuario de Santa Rita de Cássia

El último día, el grupo partió temprano de la finca para recorrer los aproximadamente 20 kilómetros que todavía lo separaban de su destino. Después de varios días de camino y cerca de 70 kilómetros recorridos a pie, los peregrinos llegaron finalmente a los pies de Santa Rita de Cássia alrededor de las diez de la mañana.

El Santuario de Santa Rita de Cássia, situado en Cássia, Minas Gerais, es un importante centro de peregrinación y devoción a la santa de las causas imposibles. El nuevo santuario fue inaugurado en 2022 y cuenta con una gran estructura destinada a acoger a miles de peregrinos. Su iglesia principal tiene capacidad para aproximadamente 7.000 personas. La magnitud del lugar contrasta con la sencillez de quienes llegan hasta él caminando: cada paso se convierte en una expresión de fe, confianza y entrega.

Ante Santa Rita, los participantes del curso celebraron la Eucaristía y pusieron en manos de Dios, por intercesión de la santa, sus intenciones. De manera especial, pidieron la gracia de perseverar en la vocación religiosa, así como por otras intenciones personales. Después de tantos kilómetros, llegar al santuario permitió comprender que cada paso puede ser una oportunidad para confiar más en Dios y menos en las propias fuerzas.

Un camino de esperanza, conversión y vocación

La peregrinación terminó con cansancio, ampollas en los pies y el cuerpo necesitado de descanso, pero también con la alegría de haber compartido el camino. Peregrinar significa ponerse en camino con esperanza, reconocer que todavía no hemos llegado a la meta y aprender a confiar en Aquel que acompaña nuestros pasos. La peregrinación hace visible exteriormente una realidad interior: también la vocación es un camino de búsqueda, conversión y transformación.

Así lo expresó fray Randy Josué Campos Porras: «La experiencia de la peregrinación fue de encuentro: con Dios, conmigo mismo y con mis hermanos, todos en camino. Fomentó en mí la esperanza y la confianza plena, no en mis propias fuerzas, sino en la presencia siempre acompañante de Dios».

La experiencia de estos días se convierte así en una imagen significativa del propio camino hacia la profesión solemne. La vocación se construye paso a paso, aprendiendo a confiar no solo en las propias fuerzas, sino también en la presencia de Dios que acompaña, sostiene y transforma.

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