El obispo agustino recoleto comparte con el Capítulo Provincial de la Candelaria los desafíos de la misión en esta prelatura panameña y expresa su esperanza de que continúe la colaboración de la Orden.
Monseñor Aníbal Saldaña Santamaría, OAR, obispo de la Prelatura Territorial de Bocas del Toro, en Panamá, ha dirigido un mensaje a la familia agustino recoleta con motivo de su participación en las jornadas del Capítulo Provincial de la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria. Desde el desierto de la Candelaria, donde se reúnen los capitulares para elegir a las nuevas autoridades provinciales, ha invitado a mantener vivo el compromiso con la evangelización.
Su presencia en el encuentro responde al deseo de compartir con los hermanos las necesidades de la misión y la responsabilidad de seguir anunciando el Evangelio. Recordando la llamada del papa Francisco a ser una Iglesia en salida, el obispo subraya que la tarea confiada por Cristo a los apóstoles continúa abierta.
«La misión que Cristo confió a los apóstoles no ha terminado», afirma. Su mensaje recuerda que el anuncio del Evangelio está llamado a llegar hasta el último rincón de la tierra y que este horizonte sigue reclamando la disponibilidad de la Iglesia.
Más de sesenta años de presencia en Bocas del Toro
Los agustinos recoletos llevan más de sesenta años presentes en Bocas del Toro y, según explica monseñor Saldaña, actualmente administran tres parroquias en la prelatura.
Esta trayectoria de servicio constituye el punto de partida de la petición que el obispo comparte con los padres capitulares: dar continuidad a la colaboración misionera durante el nuevo periodo de gobierno provincial.
Su intervención acerca al Capítulo las inquietudes de una Iglesia local que cuenta con la presencia de los religiosos para seguir acompañando a sus comunidades. Al mismo tiempo, invita a tener presentes las necesidades de la misión en el discernimiento sobre el futuro de la provincia.
Una invitación a sostener la misión con la oración
Monseñor Saldaña dirige también un llamado a los laicos, a las personas consagradas y a todos los amigos de la familia agustiniana y agustino recoleta para que acompañen estas jornadas con su oración.
Pide una súplica perseverante para que el Señor envíe trabajadores a su mies y se mantenga vivo el ardor misionero de los agustinos recoletos. La oración por las vocaciones y por la disponibilidad para la misión se une así al acompañamiento de los trabajos capitulares.
Con una invitación cercana y entusiasta, el obispo concluye su mensaje: «¡Vamos, recoletos, vamos a rezar!».





