Desde hace muchos años la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Agustín de Valladolid, en coordinación con la comunidad educativa y con la comunidad religiosa agustino-recoleta, celebra una vez al año una cena solidaria.
Para ALARVA y la comunidad educativa es un momento privilegiado para compartir momentos, conversaciones y alegría en un ambiente distendido y divertido, permitiendo una interacción saludable y un conocimiento mutuo entre antiguos alumnos, profesores, religiosos, familias y alumnos actuales.
La cena tiene un fin solidario nacido del hermanamiento desde hace décadas del Colegio San Agustín con los Centros Esperanza del Amazonas brasileño. Se trata de tres centros de día situados en las localidades de Lábrea, Tapauá y Pauiní (Amazonas, Brasil), que ofrecen formación semiprofesional, educación en valores, alimentación y ocio sano de manera gratuita a medio millar de jóvenes pertenecientes a familias vulnerables y de bajos recursos.
En esta Cena Solidaria 2026 de ALARVA se han recaudado en total 10.050 euros para el mantenimiento y tareas de los Centros Esperanza. Para participar en la cena y concierto se hace un donativo, pero además hay una rifa, un mercadillo solidario y también fila cero y donaciones particulares.
Además de toda la comunidad educativa, también participan las empresas del ecosistema del centro educativo y otras del tejido social de Valladolid. De manera especial colaboró la empresa que gestiona la cocina y comedor escolar y sus proveedores: el menú de hamburguesas satisfizo a todos; y para la rifa fueron varias la empresas, entidades y colaboradores que aportaron los regalos.
El grupo musical Los Licenciados, formado por profesores del Colegio San Agustín con especial talento e ilusión, llevaron a cabo una magnífica actuación, uno de los momentos más especiales de la noche que garantizó la diversión y algo muy importante en cualquier evento solidario: pasarlo bien.
También es importante agradecer la tarea de los voluntarios que se encargaron de la promoción del evento y la venta de entradas, quienes sirvieron el menú, prepararon el mercadillo y a los de intendencia que dejaron listo el lugar donde transcurrió la noche y después recogieron todo para dejar los patios como estaban antes de la cena.
Familias, alumnos, profesores, antiguos alumnos, amigos, demostraron que esta cena solidaria construye lazos humanos fuertes y solidarios, “hacen” colegio, reúne a muchos alrededor de una misma ilusión y demuestran la fuerza que tiene una comunidad cuando trabaja unida por una buena causa.


















