¿Por qué esa profunda vinculación con la Misión en este Sector III de Getafe?
Somos una Parroquia muy profundamente enraizada en la cultura misionera y en la misión porque desde hace muchísimos años nuestra espiritualidad y carácter agustino recoleto ha permitido crear, mantener y reforzar las vinculaciones personales y comunitarias con la misión de Lábrea en el Amazonas o los proyectos sociales en Fortaleza, Brasil.
En esta parroquia trabajaba como vicario parroquial el agustino recoleto Jesús Moraza cuando fue nombrado obispo de la Prelatura de Lábrea (Amazonas, Brasil), puesto en el que estuvo entre 1994 y 2016. Incluso su ordenación episcopal fue aquí mismo.
Así comenzó el primer grupo de ayuda y colaboración con las misiones. Desde entonces no han faltado personas que colaboran y están enormemente comprometidos. Con rastrillos, mercadillos, donaciones mensuales y todo tipo de eventos ayudan a la misión de Lábrea. No pierden nunca el ánimo ni la imaginación para buscar recursos.
Luego se llegó a crear incluso una ONG, AyudaFortaleza, hoy integrada en la Red Solidaria Internacional Agustino-Recoleta, ARCORES, que apoya otros proyectos sociales en Brasil.
Toda la Parroquia respira este ambiente. Claro que unos grupos específicos se encargan de preparar, organizar y celebrar los eventos, pero si no participara el resto de la comunidad parroquial, sería imposible. Y es increíble su generosidad incansable: todos los años se envían importantes recursos para ayudar a la misión socioevangelizadora.
De ahí que haber celebrado el pasado 19 de septiembre nuestra patrona, la Virgen de Buenavista, en compañía del obispo de Lábrea, que nos presidió la procesión por las calles y la Eucaristía, y que nos conectó con el Centenario de los Agustinos Recoletos en el Amazonas, ha sido un enorme motivo de alegría y un refuerzo de esta vinculación.
¿De qué manera sentirnos desde aquí parte viva de la misión?
Lógicamente la primera gran acción es la oración. Los misioneros y el Pueblo de Dios en lugares de especial dificultad y de grandes desafíos sociales necesitan de ese apoyo de la Iglesia Universal, una cadena de oración desde todos hacia todos.
En la misión se vive la fe en el día a día, desde la pobreza y las situaciones difíciles. Tenerlos muy presentes en nuestra oración y brindarles nuestro recuerdo y ánimo los convierte en parte de nosotros.
Y si además podemos colaborar con recursos, pues mejor que mejor, porque evangelizar en los lugares más desafiantes tiene un componente pastoral que no puede desligarse del social. Nosotros, desde aquí, tenemos una responsabilidad espiritual y material con la misión, con los misioneros y el Pueblo de Dios que vive vulnerable en las zonas más desafiantes.


















