Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

San Agustín bendice a los viandantes en Union City

La antigua estatua de piedra del santo obispo de Hipona que estaba situada en el Tagaste Monastery de Suffern, Nueva York, ha encontrado en las calles de Union City un nuevo espacio donde llamar la atención de los viandantes y saludar efusivo a los fieles que llegan a la Parroquia que lo tiene por patrón.
CIMG_1526

El 30 de agosto, durante el festival anual de la Parroquia San Agustín de los Agustinos Recoletos en Union City, Nueva Jersey, Estados Unidos, se pensaba bendecir la estatua de san Agustín que durante 74 años había estado junto a la residencia de los Agustinos Recoletos en Suffern, Nueva York, casa conocida como Tagaste y que albergó la casa de formación de la antigua Provincia de San Agustín.

Sin embargo, unas lluvias torrenciales hicieron imposible que la máquina encargada de remover la estatua pudiese entrar hasta la base ajardinada, pues la tierra estaba completamente empapada. Aunque todo había sido preparado para que el vicario de los Agustinos Recoletos en Estados Unidos, Francisco Sandoval, bendijese la nueva estatua en su nueva ubicación, hubo que cancelar la ceremonia: san Agustín no pudo recorrer los 47 kilómetros que le separaban de Union City.

Finalmente, en septiembre se pudo trasladar la hermosa estatua, de más de una tonelada de peso, esculpida en piedra caliza por Ivan L. Adams, maestro tallador de piedra y escultor del condado de Monroe, Indiana, muy activo a mediados del siglo XX. Había sido bendecida por el obispo de Nueva York, el Cardenal Francis Spellman, el 20 de septiembre de 1952.

La estatua ha quedado instalada en la esquina de la calle 39 y la avenida Nueva York en Union City. Y el domingo 6 de septiembre, después de la misa de 9:30 de la mañana, el prior de la comunidad recoleta local, el agustino recoleto Antonio Lasheras, acompañado del párroco de la Parroquia de San Agustín, el agustino recoleto Paco Legarra, la bendijo.

Toda la asamblea salió del templo y se dirigió en procesión hasta la estatua, donde tuvo lugar su descubrimiento y la solemne bendición, con el aplauso entusiasmado de los presentes. Desde entonces, el mismo san Agustín da su bienvenida a la Parroquia de su nombre a cuantos quieren adorar al Señor en espíritu y en verdad; y saluda también a los viandantes, que pueden sentir la curiosidad de saber quién es el homenajeado por la estatua y qué hizo.

Compartir:

Entradas Relacionadas