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“El que ama no daña, no destruye; protege y guarda lo que ama todos los días”

Un alumno de la Ciudad de los Niños, ha llevado a san Agustín en el discurso televisado para todo Costa Rica durante la ceremonia que inaugura el día de la Independencia ante todos los poderes del país.
La Ciudad de los Niños, en el día de la Independencia de Costa Rica 2026.

Cada 15 de septiembre se celebra en Costa Rica el día de la independencia, proclamada en 1821 en toda la antigua Capitanía General de Guatemala, de la que Costa Rica formaba parte.

Las celebraciones suelen incluir desfiles estudiantiles y actos cívicos que, en la Ciudad de los Niños, centro socioeducativo de los Agustinos Recoletos en la cercanías de la ciudad de Cartago, se transforman en toda una semana de cultura, alegría y actividades que resaltan las tradiciones, creatividad e identidad nacional.

Además, la Ciudad de los Niños este año alcanzó un relieve nacional. El lunes 14 de septiembre, durante el Recibimiento de la Antorcha de la Independencia, hay un discurso ante las autoridades del Estado retransmitido a toda la nación que ofreció el ganador del festival de oratoria de Cartago, Jason Medina, alumno de la Ciudad.

Jason agradeció la formación recibida en la Ciudad de los Niños y haber participado en Querétaro (México) del Fraymun, un encuentro de centros educativos recoletos que sigue el modelo de Naciones Unidas para promocionar el debate y la inclusión.

Este fue el discurso en el que Agustín de Hipona salió a relucir con toda su sabiduría.


¿Qué tendría que hacer una persona para que, incluso después de haber muerto, una parte de ella siga viviendo en la mente y en el corazón de un país completo? Muchas veces pensamos que un héroe es aquél que es recordado por muchos, aquel cuyo nombre está escrito en la historia, o aquel cuya figura está plasmada en una estatua.

Pero quizá el verdadero heroísmo no está en ser recordado por muchos, sino en inspirar a quienes vendrán después.

Muy buenas noches a todos. Mi nombre es Jason Adrián Medina López. Un cordial saludo a la señora presidenta de la República, Laura Fernández, ministros, diputados, diputadas y todas las personas que nos acompañan el día de hoy.

Vengo de un pequeño pueblo llamado San José de Upala, al norte de Costa Rica, y gracias a la Ciudad de los Niños, mi institución, no solo se me ha ofrecido una buena educación académica y técnica, sino que también ha formado bases en mí y ha construido lo que hoy soy como persona.

Hoy vamos a hablar de los héroes, las heroínas, las figuras ciudadanas de Costa Rica, su legado y la contribución a la patria. Precisamente porque somos parte de una nueva generación, es importante que recordemos a las personas que estuvieron antes que nosotros, porque ellas son las que marcaron la historia de Costa Rica. Con sus acciones, su dedicación y su valentía transformaron lo que hoy conocemos como nuestro país.

Cuando hablamos de personas que rompieron barreras, que cambiaron a Costa Rica, uno de los primeros nombres que se nos viene a la mente es Juan Santamaría. Pero no vamos a hablar de esa historia que ya conocemos, sino que vamos a descubrir en una persona su disposición de poner el bienestar de los demás sobre su bienestar propio.

Entregar y sacrificarse no siempre significa dar la vida, también significa romper con las barreras que nos quieren decir hasta dónde podemos llegar. Y por eso Francisca Carrasco también es parte importante de la historia, porque en una época en donde las mujeres pasaban muchas dificultades, decidió decir “no”, decidió no conformarse. Entendía otro acto de heroísmo, que es romper las barreras, abrir los caminos para los que vendrán después.

De nada sirve romper barreras, de nada sirve sacrificarse y entregarse si no cambiamos nuestra forma de pensar. Y, Costa Rica, esto es lo que hoy necesitan ser los ciudadanos: personas que cambien la forma de pensar, su forma de expresarse. No con violencia, con maltrato, sino inspirando a todas las generaciones.

Tres personas diferentes, tres formas diferentes de contribuir a la patria. Pero hay algo que ellos hoy no pueden hacer y es vivir nuestro momento. Porque los héroes del pasado fueron importantes, pero Costa Rica hoy necesita personas dispuestas a romper barreras, a cambiar su forma de pensar, a sacrificarse y a entregarse por los demás.

Y quiero traer una frase de nuestro querido padre de la institución Ciudad de los Niños, san Agustín, que decía: “Ama y haz lo que quieras”. Porque el que ama no daña, el que ama no destruye, el que ama a Costa Rica la protege y la guarda todos los días.

No necesitamos grandes puestos en un Gobierno para hacer la diferencia. No necesitamos estar en un podio para cambiar nuestra forma de pensar. Todo lo podemos hacer desde nuestras instituciones, nuestras comunidades, nuestros hogares y, principalmente, en la vida cotidiana, en el respeto hacia los demás. Es la forma de inspirar y eso es lo que Costa Rica hoy necesita.

Los héroes del ayer hicieron historia y fueron importantes para marcar la historia que hoy conocemos y para construir la Costa Rica que construyeron. Pero Costa Rica necesita seguir construyendo esa historia y los únicos encargados de construirla, somos nosotros.

Que sus actos no solo sean recuerdo de hechos realizados, sino que también sean un modo de inspiración para todo el país. Porque eso es lo que la sociedad de Costa Rica hoy necesita: los héroes del pasado dejaron huella, hoy nos toca a nosotros.

Si el día de mañana alguien pregunta quién cambió Costa Rica, que la respuesta sea: “nosotros”. Muchas gracias.

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