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“Y allá fuimos”: el obispo de Lábrea celebra en Madrid cien años de presencia agustino recoleta en la esa misión

Mons. Santiago Sánchez preside en Getafe la celebración en España de los cien años de la llegada de los Agustinos Recoletos a la misión de Lábrea.
Celebración Labrea en España

La parroquia de Nuestra Señora de Buenavista, en Getafe, ha celebrado en España el centenario de la llegada de los Agustinos Recoletos a Lábrea. Mons. Santiago Sánchez Sebastián, OAR, obispo de la prelatura amazónica, presidió la Eucaristía junto a una veintena de religiosos y sacerdotes.

“Y allá fuimos”. Con estas palabras, Mons. Santiago Sánchez Sebastián, OAR, resumió este sábado 19 de septiembre una decisión tomada hace cien años y que cambiaría para siempre la historia misionera de los Agustinos Recoletos: la llegada de los primeros religiosos a Lábrea, en el corazón de la Amazonía brasileña.

La parroquia de Nuestra Señora de Buenavista, en Getafe (Madrid), acogió a las 12:30 horas una celebración especial por el centenario de la misión de Lábrea, coincidiendo con la fiesta de su patrona. La Eucaristía estuvo presidida por Mons. Santiago Sánchez, actual obispo de la Prelatura de Lábrea.

Una veintena de Agustinos Recoletos y miembros del clero diocesano de Getafe se dieron cita junto a la comunidad parroquial para celebrar en España los primeros cien años de una misión que comenzó en 1926 y que continúa siendo una de las presencias misioneras más significativas de la Orden. También estuvieron presentes representantes de toda la Familia Agustino Recoleta, Misioneras Agustino Recoleta, jóvenes JAR, Madres Mónicas y Fraternos Seglares.

“¿Qué hacemos aquí?”

Durante su homilía, Mons. Santiago volvió la mirada hacia los orígenes de la presencia agustino recoleta en la Amazonía. Recordó que la Orden había sido reconocida jurídicamente como orden religiosa en 1912 y que apenas catorce años después asumió el desafío de Lábrea.

En 1925, explicó, el papa Pío XI distribuyó amplios territorios de la Amazonía en prelaturas confiadas a diferentes órdenes religiosas para impulsar su evangelización. La misión de Lábrea terminó siendo encomendada a los Agustinos Recoletos.

“Y allá fuimos”, recordó Mons. Santiago. Una frase sencilla que sintetiza el paso dado por aquellos primeros misioneros ante una realidad desconocida y exigente. El obispo describió aquel comienzo con una pregunta que debió acompañar muchas veces a los religiosos: “¿Qué hacemos aquí?”.

Cien años después, la presencia agustino recoleta continúa en Lábrea. La celebración de Getafe quiso ser una acción de gracias por el camino recorrido y por cuantos, a lo largo de un siglo, han entregado su vida al anuncio del Evangelio y al servicio de los pueblos de la Amazonía.

Una mirada que ayuda a seguir adelante

Mons. Santiago vinculó esta historia misionera con la fiesta de Nuestra Señora de Buenavista a través de una imagen que atravesó toda su homilía: la mirada que sostiene en los momentos de dificultad.

Para explicarlo contó la historia de un joven que, tras salir de un centro de recuperación para personas con dependencia de las drogas, tuvo que enfrentarse a una vida especialmente difícil. Sin recursos, trabajando como peón en el campo y cuidando de su madre, paralizada después de sufrir un ictus, llegó a plantearse el suicidio.

Cuando estaba decidido a hacerlo, pasó junto a la silla de ruedas de su madre. Ella no podía hablar, pero lo miró. Al encontrarse con sus ojos, el joven se preguntó: “¿Qué va a ser de ella?”. Aquella mirada le dio una razón para continuar.

Después de la muerte de su madre, contempló una noche dos estrellas y volvió a reconocer simbólicamente aquella presencia: “Los ojos de mi madre, que continúan mirándome y velando por mí”.

Para Mons. Santiago, esta historia permite comprender también el camino de una comunidad cristiana y de una misión. “Cuando tenga algún problema, voy a mirar para allá y seguiré adelante”, recordó.

El obispo relacionó aquella experiencia con María y con la historia de la propia parroquia de Buenavista: “Poco a poco fuisteis adelante. ¿Cómo? Con la mirada de Nuestra Señora de Buenavista”.

“Ella nos está mirando y protegiendo”, afirmó.

Así, la celebración de la patrona se convirtió este año en Getafe en una oportunidad para mirar también hacia Lábrea. Cien años después de aquel “Y allá fuimos”, los Agustinos Recoletos continúan su misión en la Amazonía, prolongando una historia construida por generaciones de religiosos y comunidades que han hecho del anuncio del Evangelio y del servicio a los pueblos amazónicos su razón para seguir adelante.


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