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Agustinos Recoletos inauguran el Año Misionero en Brasil

La parroquia Santa Rita de Vitória (Brasil) acogió la celebración de apertura del Año Misionero de los Agustinos Recoletos, una iniciativa que invita a religiosos y laicos a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio.
AnoMissionário-Brasil-WEB

La familia agustino recoleta dio inicio al Año Misionero con una celebración eucarística en la parroquia Santa Rita, situada en el barrio Praia do Canto, en la ciudad de Vitória (Espírito Santo, Brasil). La misa de apertura tuvo lugar la mañana del sábado 7 de marzo y reunió a religiosos, miembros de la fraternidad agustino-recoleta y al grupo de las Madres Mónicas, junto a numerosos fieles de la comunidad parroquial.

La Eucaristía fue presidida por el fraile João Antônio y concelebrada por el prior y párroco de la parroquia, fray Mário, junto al vicario parroquial fray José Carlos.

“Anunciar a Cristo donde estemos”

El Año Misionero se desarrolla bajo el lema “Anunciar a Cristo donde estemos”, inspirado en una enseñanza de Agustín de Hipona recogida en el Sermón 260e.

La frase resume el espíritu de esta iniciativa, que invita a redescubrir la dimensión misionera del carisma agustino-recoleto y a vivir la evangelización no solo en territorios de misión, sino también en la vida cotidiana de cada comunidad.

Un tiempo para renovar el ardor evangelizador

El Año Misionero se presenta como un tiempo especial de renovación espiritual y pastoral para toda la familia agustino-recoleta. La iniciativa busca fortalecer el ardor evangelizador, impulsar una actitud de salida misionera y recordar el testimonio de tantos religiosos que, a lo largo de la historia de la Orden, dedicaron su vida al anuncio del Evangelio en distintas partes del mundo.

Inspirados por la espiritualidad de san Agustín, los religiosos recuerdan que la misión nace del encuentro con Cristo y se expresa en el testimonio de vida, la caridad y el anuncio de la Palabra de Dios.

Una misión que comienza en la vida cotidiana

Más que una actividad puntual, el Año Misionero invita a comprender la misión como una dimensión permanente de la vida cristiana.

En este sentido, cada comunidad agustino-recoleta está llamada a redescubrir su vocación evangelizadora, recordando que el anuncio del Evangelio comienza en los gestos sencillos de la vida diaria: en la fraternidad, en el servicio y en la cercanía con quienes más lo necesitan.

Así, religiosos y laicos son convocados a caminar juntos como discípulos misioneros, anunciando a Cristo allí donde se encuentren.

 

 

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