“Quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico. Especialmente a las comunidades de monjas contemplativas que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Siguen rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes”.
Estas palabras de colofón del Papa León XIV a su viaje a España tuvo un precedente inmediato en el encuentro privado que tuvo en la Nunciatura de Madrid con la Familia Agustiniana.
Allí, el obispo agustino recoleto Eusebio Hernández entregó al Papa León un libro con más de 300 cartas de monasterios contemplativos, un folio por cada comunidad, mostrando su cercanía, cariño y oración constante por los frutos de la visita apostólica.
Fray Eusebio preside CLAUNE (Claustros Necesitados), el Instituto Pontificio que apoya a las comunidades monásticas de clausura. Durante años, como colaborador de la Congregación romana que atiende a la vida consagrada, fray Eusebio visitó centenares de monasterios en todo el mundo y con frecuencia recuerda las “tantas necesidades en tantos monasterios, que se están cayendo, que tienen goteras, que tienen problemas”.
CLAUNE, erigido por la Santa Sede, se ocupa de estas comunidades contemplativas tanto en sus necesidades espirituales como materiales. Promueve la vida contemplativa y ayuda espiritual y materialmente a estas comunidades. Busca que sean más valoradas y conocidas y coordina la ayuda espiritual, formativa y material que necesitan.
La vida consagrada contemplativa está caracterizada por un modo silencioso y casi oculto. Desde una decidida fe en la Providencia, promueve la comunión y la sinodalidad desde la peculiaridad de cada carisma. Destaca la entrega de los contemplativos y contemplativas a favor de toda la humanidad desde la gratuidad.
Esta ayuda se hace desde el respeto total a la vida interna de los monasterios y dando prioridad a las necesidades personales, tales como la salud, la movilidad, la dignidad de habitación y la formación integral (espiritual, humana, intelectual y relacional).
El agustino recoleto Eusebio Hernández fue elegido presidente de CLAUNE en noviembre de 2017. La sede de este Instituto está en Madrid, aunque su ámbito de actuación es mundial. Es el cuarto presidente, sucediendo a José María García Lahiguera (1971–1989), Marcelo González Martín (1989–2004) y Rafael Palmero Ramos (2004–2017).
Fray Eusebio ha querido impulsar la sinodalidad “no como un momento puntual, ni como un modo de trabajar pastoralmente, sino asumiendo su profundo significado como el ser Iglesia. La sinodalidad es para vivirla en todos sus aspectos y con todas las personas. No podemos caminar solos, ni en compartimentos estancos aislados”, indicó en un artículo publicado en la revista del instituto pontigicio.
“Decía Santa Teresa: ‘¿Qué sería del mundo si no fuese por los religiosos?’. Y yo me atrevo a preguntarme: ¿Qué sería de la Iglesia sin estos institutos dedicados totalmente a la contemplación? Sí, son necesarios los institutos de vida apostólica, pero estos necesitan la semilla, la acción de Dios en lo más humilde del silencio y de la clausura”.
Fray Eusebio también ha hablado sobre la disminución del número de vocaciones: “Sí, es cierto que en Occidente la vida consagrada ha perdido fuerza numérica, pero tal vez sea providencial, para que sintamos más urgente la necesidad de estrechar lazos de comunión más profundos de todas las formas de vida cristiana, para trabajar y ayudar a descubrir a tantos jóvenes o personas forjadas en la vida que buscan razones para vivir y que en el mundo no las encuentran”.
Y continúa: “Los monasterios de clausura son remansos de paz y de consejo para tantas personas que no encuentran esa serenidad de vida que necesitan. Me confesaban unas religiosas contemplativas que encontraban dificultad para armonizar sus horarios de vida claustral con la atención de tantas personas que rogaban ser escuchadas y aconsejadas. Sí, nos necesitamos unos a otros. El compartir la vida o momentos de ella nos enriquece y sentimos su necesidad”.
CLAUNE camina “gracias a muchas personas que ponen a disposición su tiempo, su preparación específica y sus posibilidades en ayudar (…). Gracias a todos los que trabajáis con entusiasmo y generosidad” en favor de los monasterios contemplativos. Fray Eusebio los describe como lugares de oración, rincones de intimidad y de silencio sonoro, que iluminan la mente y el corazón de cuantos necesitan y buscan el Amor.








