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“La informatización trajo rapidez y facilidad al trabajo, pero también pérdida de calidez y trato humano”

Tras casi cuatro décadas trabajando en la Secretaría de los Colegio San Agustín de los Agustinos Recoletos en Valladolid, Mercedes Pinilla se acaba de jubilar. Este ha sido su agradecimiento, en un reciente acto de homenaje para despedirla [texto editado].
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Os quiero dar las gracias por darme la oportunidad de despedirme de todos vosotros tras cerca de 38 años trabajando en el Colegio San Agustín de los Agustinos Recoletos en Valladolid.

Me despido con alegría y tristeza a la vez: alegría por irme con la salud recuperada después de los vaivenes del cáncer en diferentes episodios; tristeza, porque el trabajo se me ha hecho fácil gracias a vosotros y a mis compañeros en la oficina, con los que nunca hubo suspicacias ni malas palabras. Siempre han estado a mi lado en los momentos más difíciles.

En 1988 llegué a la secretaría del Colegio San Agustín; por entonces, aparte del teléfono, contábamos con una máquina de escribir electrónica que memorizaba hasta 250 caracteres, disponía de “margaritas” con diferentes tipografías y tamaños y correctores implacables… ¡Oh! ¡Estábamos a la última!

Así estuvimos una década hasta que llegaron las computadoras. Nuestro primer curso de informática lo dirigió el agustino recoleto José Antonio Martínez Merino, y en él participé al lado de otros religiosos recoletos como José Luis Garayoa o Antonio Eraso, el más aplicado, que copiaba las instrucciones del teclado.

Ese cambiante mundo tecnológico revolucionaría el trabajo y la comunicación. Nos adentramos en la informatización de datos con el programa HyperCard. Introducíamos las notas gracias a unas listas impresas que entregaban los tutores, que marcaban con redondeles la calificación de cada alumno por asignatura. Era una locura: cuando no funcionaba el software, el escáner no interpretaba bien las notas y el resultado final no era correcto… ¡Y no hablemos de las actas!

Además los dos religiosos que nos ayudaban con la programación no estaban cerca: fray José Antonio Martínez, artífice del programa, fue a Roma como secretario general de la Orden; y fray Rafael Mediavilla, hoy aquí, por entonces no vivía en Valladolid. Menos mal que el HyperCard no duró mucho tiempo y aparecieron mejores alternativas.

A lo largo del tiempo ha cambiado mucho nuestra relación con los alumnos, padres y profesores. Antes primaba el uso del papel en todo: matrículas, circulares de inicio y fin de curso, listas, excursiones, exámenes, actas, actividades de verano, boletines, resúmenes de evaluación, libros de calificaciones, ERPA (Extracto del Registro Personal del Alumno), fiestas (de navidad, del colegio)…

La mitad del tiempo era hacer fotocopias. Al ser algo físico, la relación era directa y personal con alumnos, padres y profesores. También era más complicado; por ejemplo, las actas de Bachillerato se hacían a mano y duplicadas, y las del Curso de Orientación Universitaria (COU) triplicadas, para la Universidad, Instituto y Colegio.

Alumnos y profesores venían a la oficina con frecuencia para hacer fotocopias. Yo me sentía a gusto, aunque a veces te llevabas a casa esa presión de no tener a tiempo todos los papeles y eso impedía dormir bien.

Ahora esa relación es completamente diferente. Con las familias se intercambian claves, datos y certificados sin presencia alguna; y los profesores manejan sus herramientas pedagógicas de manera autónoma, con sus claves. Los alumnos apenas necesitan copias de nada. La relación física es escasa, algo que además reforzó la pandemia. Ha generado ventajas para el trabajo, pero también se ha perdido calidez y trato humano.

No quiero despedirme sin un recuerdo a todos cuantos han pasado por la coordinación de la Secretaría del Colegio San Agustín, para quienes he trabajado directamente; han sido cinco frailes y un laico; a todos los recuerdo por su talante, apoyo y gestión. Y dejo un recuerdo para mi compañera y amiga Clara, gran educadora y gran compañera de trabajo. Ella será lo más dulce que me lleve.

Un saludo, y gracias.

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