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El Prior General abre el Año Misionero en San Cristóbal con una llamada a la conversión

Fray Miguel Ángel Hernández inaugura el Año Misionero Agustino Recoleto desde la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación en San Cristóbal (República Dominicana).
Apertura Año misional

En la tarde del domingo 7 de diciembre de 2025, coincidiendo con el II Domingo de Adviento, el Prior General de los Agustinos Recoletos, Fray Miguel Ángel Hernández, inauguró solemnemente el Año Misionero de la Orden desde la parroquia Nuestra Señora de la Consolación, en San Cristóbal (República Dominicana). Esta comunidad, que se prepara para celebrar sus 100 años de presencia recoleto, fue el lugar elegido para iniciar un nuevo tiempo de gracia, con el lema: “Anunciad a Cristo donde podáis.”

“No se trata de hacer grandes cosas, sino de permitir que Cristo llegue”

En su homilía, Fray Miguel Ángel propuso una meditación en cuatro claves. El Adviento —recordó— no es solo un tiempo de espera, sino también de decisiones: “¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Qué rumbo quiero darle?”. A partir de la liturgia del día, centró su reflexión en la experiencia de la misión como una llamada a ver esperanza donde otros ven un tronco seco, como decía Isaías.

“Dios puede actuar donde nosotros ya no esperamos nada”, afirmó. “La misión comienza cuando creemos que, incluso de aquello que parece estéril, puede brotar la vida”. Frente al pesimismo, la misión es un acto de fe en el poder renovador del Espíritu.

“La misión no es hacer, sino ser”

Durante su homilía, el Prior General habló sobre el sentido de la misión cristiana, invitando a vivir el Adviento como una oportunidad para tomar decisiones y reorientar la vida: “¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Qué rumbo quiero darle?”. Inspirado en los textos litúrgicos del día, habló de un Dios que hace brotar vida donde todo parece seco, como el tronco viejo del que habla Isaías.

“La primera llamada de la misión —señaló— es creer que Dios puede actuar donde nosotros ya no esperamos nada.”

Recordando la figura de San Pablo, destacó que la misión auténtica nace de la comunión: “La evangelización comienza en casa: en la comunidad, en la familia, en la parroquia. Si aquí no hay paz, ¿cómo llevarla fuera? Si aquí no hay perdón, ¿cómo predicarlo? Si aquí no hay alegría, ¿quién creerá que Cristo vive?”.

Y recordó con fuerza que la misión exige paciencia, humildad, consuelo, acogida: “Así lo hizo Cristo. Él ‘acogió a todos’, dice Pablo. Acoger, unir, restaurar… esta es la primera forma de anunciar a Cristo.”

Comunión, no individualismo

Citando a san Pablo, el Prior General recordó que la misión no es creíble si no nace de la unidad: “No podemos anunciar a Cristo creíblemente si vivimos divididos. No podemos cantar juntos si no afinamos el corazón”. Afirmó que la evangelización comienza en casa —la comunidad, la parroquia, la familia—, y que sin alegría ni perdón interno, no se puede predicar nada hacia afuera.

La figura de san Ezequiel Moreno, modelo misionero para la Orden y de cuya beatificación se cumplen 50 años, fue presentada como ejemplo vivo de una misión enraizada en la santidad: “Su vida fue testimonio de que primero hay que ser, para luego hacer”.

San Ezequiel, modelo de misión y santidad

En el marco del 50 aniversario de su beatificación, San Ezequiel Moreno fue propuesto como guía y modelo para este Año Misionero:

“Hoy, al comenzar este Año Misionero, San Ezequiel nos recuerda que la misión no es primero hacer, sino que lo primero es ser: ser hombres de Dios, ser hombres del Evangelio, ser hombres de comunión.

El Prior General advirtió sobre los riesgos de una evangelización superficial: “La misión sin conversión es propaganda. La misión sin coherencia es ruido. La misión sin espíritu es activismo. La misión sin humildad es ideología.” Por ello, invitó a todos a comenzar anunciando a Cristo en las propias heridas: “Para anunciar a Cristo donde podamos, primero debemos dejar que Cristo entre donde no le dejamos: en nuestros miedos, rencores, soberbias, fragilidades e incoherencias.”

Una llamada a la entrega sencilla y valiente

Finalmente, el Prior General concluyó explicando el lema escogido para este año misionero:

“Anunciad a Cristo donde podáis. No donde os convenga, no donde sea fácil… sino donde la vida os coloque”. Invitó a todos los miembros de la familia agustino recoleta a una misión viva, coherente, humilde y audaz.

Este año debe ser una oportunidad para reavivar el fuego del primer amor, apuntó el Padre, para dejarse mover por el Espíritu como los primeros recoletos que lo dejaron todo por Cristo. “Ojalá que al final de este año podamos decir humildemente: ‘Señor, donde pude… allí te anuncié’”.

Una cruz que peregrinará por la Orden

Al término de la homilía, Fray Miguel Ángel bendijo una cruz misional, signo visible del Año Misionero que peregrinará por todos los ministerios de la Orden a lo largo de 2026. Siendo exactamente las 17:44 h (hora local), se declaró abierta oficialmente esta etapa especial de renovación espiritual y celo evangelizador, “teniendo a San Ezequiel como modelo y guía”.

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