En el marco del Octavario por la Unidad de los Cristianos, Fray Enrique Eguiarte nos guía hoy hacia el corazón de la comunión: para san Agustín, sin caridad no hay unidad, ni paz verdadera.
Unidad y caridad: la clave de san Agustín para la paz en la Iglesia
No puede haber unidad si no hay amor. El amor “lo cree todo, lo espera todo lo aguanta todo” (1 Cor 13, 6). Es preciso amar tanto la unidad para evitar la división y la separación por egoísmo o por buscar los propios intereses. Para san Agustín hay tres elementos que nunca se pueden separar, y que si se da uno, se deben dar necesariamente los otros dos (s. 154A, 6). La unidad, la caridad y la paz. Si falta uno, faltan los otros, y si hay uno, los otros dos necesariamente están presentes. Por eso en uno de los últimos sermones predicados por el anciano san Agustín invitaba a buscar la caridad, que es el “dulce y saludable vínculo de las almas”; un vínculo sin el cual “el rico es pobre, y con el cual el pobre es rico” (s. 350, 3). Un amor que es fuerte “en las pruebas duras” y es muy “alegre en las obras buenas” (s. 350, 3). Es preciso orar para crecer cada vez más en el amor y la caridad para poder edificar la unidad en la Iglesia.



