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La Familia Agustino-Recoleta participa en el Congreso del Centro de Protección al Menor en Latinoamérica

“Reparando el daño: fe que sostiene, cuidado que acompaña y justicia que restaura”. Este ha sido el lema y los puntos cardinales del Congreso de CEPROME Latinoamericano, que ha tenido lugar en San José (Costa Rica) del 3 al 5 de marzo.
Congreso CEPROME. Costa Rica, 2026.

El Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) es una organización latinoamericana enfocada a la prevención de abusos sexuales y la creación de entornos seguros dentro de la Iglesia y la sociedad.

Existente desde hace diez años, CEPROME ofrece a las instituciones que lo solicitan formación y protocolos de acompañamiento. Ya ha organizado cinco congresos, que han tenido lugar en México, Paraguay, Panamá, Perú y, este último, en Costa Rica del 3 al 5 de marzo.

En estos Congresos se comparten y mejoran los procesos de acompañamiento y reparación, es decir, cómo proporcionar una presencia cálida y acogedora ante una situación dolorosa para que cada víctima y su entorno retomen su vida, así como facilitar una reparación del daño causado por acción o por omisión.

En este 2026 el Congreso se ha centrado en el enfoque integral de la atención y reparación, la salud mental, la asesoría legal, el acompañamiento pastoral, la escucha activa, los procesos de sanación o testimonios concretos de reparación.

En ocho simposios, seis conferencias y una mesa redonda se han estudiado los aspectos legales, canónicos y jurídicos, los derechos de las víctimas, la dimensión pastoral y espiritual, las técnicas y terapias, la innovación y buenas prácticas y el papel de las comunidades y redes de apoyo. También hubo una exposición con materiales, herramientas, casos de éxito e historias reales, uso de la cultura y el arte en la sensibilización, oportunidades de trabajo en red.

Los ponentes y conferencias han sido: Carlos Álvarez, “Dios presente: Teología de la reparación en un tiempo de heridas”; María Inés Franck, “¿Es posible reparar un abuso? El concepto de reparación en la Iglesia”; Lydia Troya, “Acompañamiento y restauración: estar para el otro en el camino”; Pilar Ramírez, “Consuelo que restaura: pastoral de una Iglesia que sabe escuchar”; Andrea Giovita, “Derecho a la Reparación: fundamento, exigencias y desafíos actuales”; y Daniel Portillo, “Teología de la reparación: la fe ante el sufrimiento y la vulneración”.

La Familia Agustino-Recoleta ha estado presente en el Congreso. La comunidad religiosa de la Ciudad de los Niños se volcó casi en pleno en la participación, siendo un tema especialmente sensible para su misión. También hasta Costa Rica llegó el agustino recoletos Simón Puertas, de ARCORES Brasil.

El obispo agustino recoleto Francisco Javier Acero, auxiliar de Ciudad de México y miembro de Consejo de CEPROME Latinoamérica, fue uno de los encargados de presentar el Congreso a la sociedad costarricense y medios eclesiales el 3 de octubre.

En la rueda de prensa subrayó que “la credibilidad [de la Iglesia] no se recupera con discursos, sino con procesos verificables”. Aseguró que la posición de la Iglesia es clara, al lado de las víctimas y en contra de abusadores y encubridores, y explicó las claves de una reparación integral: reconocer la dignidad y la verdad, aplicar una justicia restaurativa y de sanación, asumir la reparación con responsabilidad y compromiso, ofrecer garantías de no repetición, los actos de alcance público para la memoria histórica y la reconstrucción de la confianza y el tejido social.

El Papa León XIV envió un mensaje al Congreso, recordando que “toca una de las heridas más profundas y dolorosas” para la Iglesia. El Congreso “expresa de modo concreto el compromiso de la Iglesia” y el camino de reparación no va de “cumplimientos formales”, sino de “una verdadera conversión en la justicia: personal, pastoral e institucional”.

Asumir este compromiso hace que la Iglesia se vuelva “más creíble, más humana y evangélica”. Proteger a los menores y personas vulnerables es tarea de todos: “la prevención auténtica nace de la escucha y de la comprensión. Escuchar a las víctimas no es un gesto opcional, sino un acto de justicia y de verdad. De esa escucha brotan políticas creíbles, procesos integrales de reparación, estructuras de responsabilidad y mecanismos de rendición de cuentas”.

El Papa pide que haya una “visión eclesial clara, fundada en la verdad, la asunción de responsabilidades y el acompañamiento perseverante en el tiempo” y, para ello, son necesarias “decisiones audaces, valientes y sostenidas con constancia”.

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