El acompañamiento de la Iglesia y de la Familia Agustino-Recoleta en la Amazonia a los pueblos ribereños y originarios forma parte importante de los desvelos, responsabilidades y preocupaciones de los misioneros.
Las demarcaciones indígenas, las reservas extractivistas y las áreas de conservación son la consecuencia lógica y legal de una tarea que la Familia Agustino-Recoleta lleva un siglo haciendo en esta misión del sur del Estado de Amazonas, en Brasil.
La Iglesia Católica y los misioneros son, respectivamente, la única institución y los únicos apoyos llegados de fuera para estos pueblos ribereños y originarios, obligados ahora a defender su tierra y su modo de vida y demostrar que es posible la convivencia sostenible de la sociedad humana y el bioma amazónico.
La Iglesia promueve comunidades de base rurales fuertes y articuladas y defiende desde siempre, motivada por el mismo Evangelio, una Ecología Integral que tiene en cuenta la cultura de la defensa de la Casa Común y de la visión de la tierra, el agua, la flora y la fauna como compañeros de camino, no como objetos a ser devastados en nombre de la avaricia.
Los Agustinos Recoletos llevan cien años de presencia y acompañamiento con algunos de los pueblos más aislados del mundo. Hasta allí nos trasladamos para conocerlos mejor, entender sus luchas, comprender el bien que hacen a toda la humanidad preservando ese espacio único y entender que su modo de vida comunitario y austero tiene evidentes conexiones con el carisma y la espiritualidad agustino-recoletos.
El guion, la grabación original, la edición, la producción, la postproducción y la distribución son responsabilidad de la Comisión de Comunicación y Publicaciones de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de los Agustinos Recoletos, la institución que gestiona esta misión recoleta.
Para conseguir esta tarea se ha contado con el apoyo inestimable de las comunidades de los Agustinos Recoletos en Pauiní, Lábrea y Tapauá (Amazonas, Brasil); con la comunidad de las Misioneras Agustinas Recoletas en Lábrea; con la Prelatura de Lábrea; y con la asesoría y acompañamiento de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).
Hasta 17 personas han colaborado respondiendo entrevistas. Entre ellos, el obispo agustino recoleto de la Prelatura de Lábrea, Santiago Sánchez; el obispo emérito, también recoleto, Jesús Moraza; y tres misioneras agustinas recoletas de la comunidad de Lábrea (Ivone Leonor, Socorro Vaz y Ana María da Silva).
Las aldeas indígenas apurinã de Copaíba (Lábrea) y San Juan (Tapauá) nos han abierto sus puertas, con la participación de Alfredo “Erekae”, indígena apurinã, y el apoyo de Hoadson Leonardo Silva, representante del CIMI.
Por parte de la Comisión Pastoral de la Tierra nos han apoyado Marcos da Silva Souza, agente de la CPT en Tapauá; Edilson Santana da Silva, gestor del Área de Conservación de Paiol de Jacaré (Tapauá); y Antonio Souza de Nascimento, líder de la Asociación Agroextractivista de la Selva de Tapauá.
Hemos hablado con profesores de las escuelas rurales: Antônio Jobson Alves do Nascimento, de Baturité (Tapauá); Francisco Ferreira, de Paiol de Jacaré (Tapauá); y Rita Ferreira de Souza, de Santo Elías (Pauiní). También hemos contado con un agente de salud rural, Osvanir Ferreira de Brito, de Baturité (Tapauá).
Nos ha dado su inestimable apoyo la Comunidad de Base Rural de Ermida (situada en el término municipal de Lábrea pero atendida desde la Parroquia de Pauiní), con su líder Socorro al frente. Ella, por cierto, representa desde su ser mujer y su ser invidente una increíble fortaleza para coordinar toda una comunidad que lucha por dar una vida digna a todos sus habitantes.
Y también damos un especial agradecimiento a las agentes de pastoral de la Parroquia San Agustín de Pauiní Raimunda Saturnino “Branca” y Aparecida Lima, que presentan la “Finca Fray Loreto” como espacio privilegiado de educación ambiental y de promoción de la espiritualidad de la Encíclica Laudato Si’ entre los pauinienses.
Te invitamos a ver este documental con una mentalidad abierta y con la propuesta de asumir el compromiso de cuidar de nuestra Casa Común y apoyar a los pueblos que defienden el pulmón de nuestro planeta frente a la avaricia y la destrucción de quienes solo desean enriquecerse y aumentar en el mundo las desigualdades.





























