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Nuevo altar dedicado a san Ezequiel Moreno en Rosario (Argentina)

La Parroquia de Nuestra Señora de Luján de Rosario luce un nuevo altar en su interior dedicado a san Ezequiel Moreno (1848-1906), agustino recoleto y especial intercesor de los enfermos de cáncer y sus familias.
Altar de san Ezequiel Moreno. Rosario, Argentina. Agustinos Recoletos.

La Parroquia de Nuestra Señora de Luján de Rosario (Argentina) tiene ya un nuevo altar dedicado a san Ezequiel Moreno, que invita a la oración de intercesión hacia el santo, modelo de misionero y de pastor, como dijo san Juan Pablo II al canonizarlo en 1992.

La presencia de san Ezequiel Moreno en los templos de la Familia Agustino-Recoleta de todo el mundo es frecuente. El único santo religioso agustino recoleto tiene además una característica que lo hace especialmente cercano a muchas familias en todo el mundo: es especial protector de los enfermos de cáncer y de sus familias.

San Ezequiel padeció la enfermedad en una de sus formas más cruentas y en una época en la que ni siquiera se contaba con tratamientos analgésicos para controlar sus consecuencias. Este cáncer nasofaríngeo, tras dolorosas operaciones en la región palatal que no lograron su cura, lo llevó finalmente a la muerte.

En la Parroquia recoleta de Rosario existía desde hace varios años una imagen tallada en madera ubicada sobre una humilde peana en la nave izquierda del templo. Ella concentraba la devoción de los fieles hacia san Ezequiel.

Entre quienes se acercaban a suplicar la ayuda del santo se encuentra un antiguo enfermo de cáncer que, en agradecimiento por su intercesión y una vez recuperada su salud, quiso ofrendarle un lugar más preeminente con un nuevo altar, aprovechando algunas obras que ya se estaban realizando y que él mismo contribuía a financiar.

La comunidad parroquial presentó un diseño y propuso los materiales. El proyecto fue realizado en su totalidad por rosarinos. Las hermanas Geraldine y Georgina Bürgi, arquitecta y restauradora de arte respectivamente, hicieron el diseño; la ejecución corrió a cargo de la marmolería Marrone; y el emblema episcopal, de bronce, fue realizado por Adrián Pérez.

Se presentaron varios bocetos hasta llegar al definitivo y se definieron mármoles de tres colores: crema marfil, marrón bosque y rojo alicante. Además, toda la estructura y apariencia final respeta el estilo arquitectónico del templo, obra de los prestigiosos arquitectos Hilarión Hernández Larguía y Juan Manuel Newton.

Ellos diseñaron el edificio y el mobiliario principal (bancos, puertas o rejas) hace más de ochenta años. Además, fueron autores de otros importantes edificios de la ciudad, como el Museo Castagnino, Aricana, La Mercantil Rosarina (de San Lorenzo y Mitre), y casas del barrio Martin o el conjunto de viviendas de Callao y el pasaje Monroe.

El nuevo altar es ya un espacio privilegiado para la devoción de los fieles y fuente de consuelo para quienes piden su intercesión en momentos difíciles.

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