Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

El Museo de San Ezequiel en Monteagudo actualiza su exposición

La remodelación causada por el envío de algunos elementos materiales al Museo de la Universidad de Navarra ha propiciado una actualización de este centro de promoción y difusión del santo recoleto, patrón especial para los enfermos de cáncer y sus familias.
Museo de San Ezequiel Moreno. Agustinos Recoletos. Monteagudo, Navarra, España.

El 19 de agosto de 2006 se conmemoraban los 100 años de la muerte de san Ezequiel Moreno (1848-1906), el único santo agustino recoleto. Misionero, formador de misioneros y obispo, evangelizó en tres continentes (en España, Filipinas y Colombia) y es hoy patrón y compañero de camino de los enfermos de cáncer y sus familias.

Aquel día presidía la celebración el entonces prior general de los agustinos recoletos, Javier Guerra, y el lugar no podía ser otro que el convento de Monteagudo (Navarra, España). Aquí, justamente, había comenzado el santo su vida religiosa y había concluido el curso de su vida terrena. Aquí descansan sus restos y se conserva la mayor parte de sus pertenencias.

Nada más fallecer en 1906, los superiores ordenaron preservar sus objetos personales y los lugares asociados a sus últimos días, y se han custodiado íntegramente durante todo un siglo. Pero, al cabo de tanto tiempo y ya elevado Ezequiel a los altares, parecía obligado presentar en público su figura, su espiritualidad, su obra y sus cosas. Y, con ese objeto, se había preparado una exposición permanente que se inauguró en el centenario de su fallecimiento.

Este espacio expositivo ha acogido desde entonces a numerosos devotos y visitantes, que han entrado en contacto con el santo a través de esos objetos personales que acercan al visitante a la vida real y tangible del santo. Con el paso del tiempo, la exposición ha tomado vuelo a medida que se incrementaba el número de visitantes, muchos de ellos extranjeros, y especialmente filipinos.

En el primer semestre de 2021 tuvo lugar un cambio notable. La Provincia de San Nicolás de Tolentino de los Agustinos Recoletos cedió a la Universidad de Navarra el conjunto de animales disecados procedentes de Filipinas, así como los aparatos del antiguo Gabinete de Física con el que se formaba a los futuros misioneros desde 1877.

Estos objetos ocupaban dos vitrinas completas del museo de san Ezequiel, que quedaban ahora vacías. Por ello se acaban de reorganizar especialmente las dos secciones primeras de la muestra.

En la parte dedicada a Monteagudo, como centro de formación de misioneros (y del mismo san Ezequiel), se han sustituido los retratos de recoletos eminentes de la época –Gabino Sánchez, Manuel María Martínez, Juan Gascón y Leandro Arrué–, por los del propio Ezequiel y otros dos obispos de su tiempo, Nicolás Casas y Andrés Ferrero.

Los anteriores eran obra de un pintor de renombre, José María Romero, mientras que los actuales buscan sobre todo mostrar la ejemplaridad del personaje, plasmada en la leyenda biográfica que llevan al pie. Estos tres cuadros señalan el momento cenital de la historia de Monteagudo como institución formativa y su influencia en la formación de muchas generaciones de jóvenes que pasaron por sus claustros, sobre todo navarros, riojanos, aragoneses, vascos o castellanos.

La sección que antes se dedicaba al primer destino de san Ezequiel, Filipinas, era la más afectada por el legado a la Universidad de Navarra. Para reforzarla se presentan ahora retratos de Ezequiel realizados por artistas recoletos filipinos, en concreto Pastor Paloma, René Paglinawan y Jaazeal Jakosalem. Y, a ello, se añade una sencilla muestra de artesanía moderna que despliega un abanico de escenas típicas talladas en madera.

El bloque central de la exposición, como tal, ha permanecido inalterado. Pero sí se le han introducido algunas modificaciones. El acervo museístico se ha enriquecido con dos piezas importantes ya conocidas y expuestas temporalmente en anteriores ocasiones, que ahora han sido cedidas al museo de Monteagudo de forma definitiva

La primera es la cinta de ordenación de san Ezequiel Moreno, que hasta ahora guardaba como un tesoro la familia Sanjuán Sobejano, de Marcilla. La otra es el balandrán o abrigo que conservaban las Agustinas Recoletas del Monasterio de Jesús y María de Orón (Miranda de Ebro, Burgos).

Otra innovación son un rosario recientemente entregado por las Carmelitas Descalzas de Borja (Zaragoza) y otro obsequio del historiador agustino recoleto Ángel Martínez Cuesta, que él había recibido, a su vez, del agustino recoleto colombiano José Abel Salazar.

Junto a otros dos rosarios que hasta ahora estaban incluidos en otras secciones de la exposición constituyen ahora un nuevo apartado recordando el nombre completo del santo religioso: Ezequiel Moreno “del Rosario”. Muestran, en consecuencia, la centralidad de esta devoción en su vida, así como la costumbre que tenía de regalar rosarios.

Una última novedad de cierto calado ha sido la inclusión en la muestra de capas y otras ropas talares que hasta ahora se exponían en una vitrina próxima a la celda de su fallecimiento, fuera de la zona de exposición. No era un sitio de acceso fácil, y ahora están a la vista de todos los visitantes.

Y finalmente, interesante por su carácter pintoresco, es la estatua del santo de estilo santero, tallada en una sola pieza de la madera que en el sur de Estados Unidos llaman mezquite. Es obra de Ray Lee, un preso de la cárcel de Nuevo México, hecha a petición del agustino recoleto Ricardo Hinojal, quien luego la donó, en 2007, para la exposición de Monteagudo.

Compartir:

Únete a nuestra newsletter