Madrid es la cuna del agustino recoleto Luis Cabello. En la capital de España vio la luz primera el 26 de agosto de 1858, hijo de Pedro Cabello y Francisca Francés. Pronto, a los 16 años, ingresó en el noviciado de los Agustinos Recoletos, y un año después, el 13 de septiembre de 1875, hace su profesión e ingresa en esta Orden religiosa.
Era bachiller en Artes y cursó la carrera eclesiástica en los tres colegios que la Provincia de San Nicolás de Tolentino de los Agustinos Recoletos tenían entonces en España: Monteagudo y Marcilla en Navarra y San Millán de la Cogolla en La Rioja.
El primero de octubre de 1881 embarca en Barcelona rumbo a la misión de su Provincia religiosa en Filipinas, como la inmensa mayoría de los religiosos recoletos de esa época, que tenían en Filipinas su misión vital asumida ya desde el tiempo de formación inicial.
Con 24 años, el 21 de junio de 1882, es ordenado sacerdote en Manila. Desde un día antes ya sabía cuál sería su siguiente destino: el seminario diocesano de Vigan, ciudad situada al oeste de la gran isla de Luzón, en la región de IIocos Sur. Va a colaborar en la formación del clero diocesano con el acompañamiento de las vocaciones locales. El día 24 ya desembarca en el puerto de Solamague para iniciar su nueva tarea.
Fueron trece años, equivalentes a todo el tiempo que los Agustinos Recoletos estuvieron gestionando y enseñando en el seminario de Vigan, hasta mayo de 1895. Fueron años de gran entrega, de apoyo incondicional a y de la Iglesia local, a la que ayudó a crecer y a tener un vigor y fortaleza que dura hasta hoy.
Dado su conocimiento del dialecto ilocano, terminado su servicio en el seminario es enviado como párroco a San Antonio (Zambales), donde permanecerá hasta 1898, año en que es detenido por el Ejército de los Estados Unidos y apresado por los sublevados durante la Revolución Filipina, que lo mantienen en cautiverio.
Puesto en libertad el 26 de noviembre de 1899, el 15 de marzo del año siguiente inicia su regreso a España, pero con la salud completamente comprometida, por lo que con un permiso especial vivirá durante siete años con su familia en Madrid hasta recuperarse física y emocionalmente del proceso vivido.
En 1907 Luis se reintegra en la vida común, en la naciente Provincia de Santo Tomás de Villanueva. Pasa por la comunidad de Sigüenza (Guadalajara) antes de ser uno de los primeros formadores de los nuevos religiosos de esa Provincia en las recién inauguradas casas de formación de Berlanga de Duero (Soria) y Villaviciosa de Odón (Madrid).
Ya mermada su salud por la edad, pasará sus últimos días en la comunidad de Lucena (Córdoba), donde falleció el 31 de enero de 1926.






