Hoy 20 de noviembre es el Día Universal del Niño, establecido por Naciones Unidas para concienciar sobre los problemas y el bienestar de los niños en todo el mundo. La fecha hace referencia al día en que fueron aprobados la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y la Convención sobre los Derechos del Niño en (1989).
Es importante que todos los actores de la vida social fomenten el respeto y la protección de los derechos de la infancia. También las organizaciones religiosas tienen un importante papel en la defensa de la dignidad de la infancia, en hacer efectivos los derechos a la salud, la educación y la protección de todos los niños.
En Pauiní (Amazonas, Brasil), la Pastoral de la Infancia (Pastoral da Criança, en su nombre original en portugués) se centra en atender a los menores y sus madres para asegurarles un crecimiento sano y el acceso a todos los servicios públicos.
En la delegación central del municipio atienden a 160 niños de la zona urbana y a otros 40 de tres pequeñas comunidades ribereñas cercanas; pero la Pastoral de la Infancia ha sido muy importante en el devenir de la vida de muchas personas en Pauiní.
Antes de existir había muchos casos de desnutrición y era elevada la ratio de mortalidad infantil, muchos niños morían antes de completar un año. Una vez que la Pastoral fue articulada, los que accedían a su servicio estaban mejor nutridos, más sanos. El motivo es que la Pastoral de la Infancia se centra en acompañar el crecimiento de los más pequeños desde el momento del embarazo de la madre y hasta que completa seis años.
Todo esto se realiza con voluntarios. La Pastoral de la Infancia se fundó en Brasil en 1983 y se expandió a casi todo el país a través de las Parroquias, que la acogieron como una pastoral más. Acompaña a las mujeres embarazadas, y después del nacimiento, hace un pesaje y un acompañamiento personalizado a través de fichas para comprobar en todo momento el correcto crecimiento del menor.
También se forma a las madres sobre normas básicas de alimentación, higiene, uso del agua, gestión de desechos, y en cada encuentro se ofrece una refección multicalórica y se enseña a las madres a preparar las comidas más eficientes energéticamente con los alimentos más accesibles en la zona.
En la actualidad uno de los problemas de la Pastoral está en encontrar voluntarios, algo que ocurre con otros servicios y movimientos eclesiales. Faltan líderes dispuestos a trabajar, un movimiento similar al que ocurre en todo el mundo.
En Vila Dedé, comunidad ribereña situada a un par de horas de lancha de Pauiní, viven 152 personas y hay 25 niños y niñas de entre 0 y 6 años. Antes de la llegada de la Pastoral de la Infancia eran frecuentes los casos de desnutrición y de enfermedades infecciosas y diarreicas. La Pastoral trabaja con empeño para que no haya más casos.
Se organiza un encuentro mensual llamado “Celebración de la Vida” que siempre tiene el mismo esquema: oración, música, pesaje y merienda. Antonio Francisco, de 16 años, desde hace un año es voluntario de la Pastoral:
“Me parecía muy interesante ayudar a los niños que necesitan de nosotros. Ahora somos cinco voluntarios, pero llegamos a ser nueve, solo que cuatro desistieron. Me gusta ser voluntario y espero continuar siéndolo por mucho tiempo. Ojalá tuviésemos más personas ayudando.
Los niños que participan mensualmente en la Celebración de la Vida suelen tener un mejor carácter, crecen colaborando y siempre muestran un buen comportamiento. Por el contrario, aquellos que no vienen luego, en la vida cotidiana, también se nota que suelen ser menos colaborativos con la comunidad”.























