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“Gracias al Centro Esperanza ahora, en ese mundo que me espera, tendré muchas más oportunidades”

El Centro Esperanza de Tapauá finaliza el curso 2025 con formación para prevención en salud pública, un torneo deportivo, la entrega de diplomas y una fiesta de agradecimiento para beneficiarios, monitores y familias.
Fin de curso 2025. Centro Esperanza. Agustinos Recoletos. Tapauá, Amazonas, Brasil.

El curso 2025 del Centro Esperanza de Tapauá (Amazonas, Brasil) ha finalizado y cuantos han hecho posible que durante un año más su función social y educativa haya sido un éxito, lo han celebrado con mucha diversión, alegría y, cómo no, emoción.

El 3 de diciembre fue la última conferencia sobre prevención en salud, que esta vez se dedicó a la gerencia de endemias. Los beneficiarios del Centro descubrieron cuáles son las enfermedades más comunes de su área geográfica, cómo prevenirse frente a ellas y cómo ayudar a que su prevalencia disminuya.

La llegada del fin de curso lectivo también ha propiciado que el Centro Esperanza se hiciese presente en otras instituciones educativas de la ciudad. Así, el 5 de diciembre los alumnos del taller de teclado musical y el cantante oficial del Centro fueron solicitados para un acto de fin de curso en la sede de la Universidad Estatal de Amazonas en Tapauá.

Al día siguiente, 6 de diciembre, los alumnos participaron de la última yincana del año, con juegos lúdicos y diversión para todos, dando inicio a los días finales del curso lectivo con actividades que ya se diferenciaban de las habituales.

El 8 de diciembre se celebró la final de las competiciones deportivas con entrega de premios y medallas para todos los ganadores. El día 10 todos los alumnos, en el momento de la refección, participaron de una comida especial de despedida, con sandía de los productores locales como regalo muy especial por el fin de curso.

Finalmente, el 11 de diciembre fue la fiesta de fin de curso 2025 en el Centro, con la entrega de los certificados por haber completado íntegramente los talleres de música, pintura, informática, artesanato, pintura…

Uno de los momentos más emocionantes fue la despedida de los alumnos que ya finalizaban su estancia al cumplir la mayoría de edad. En su nombre hizo el discurso una de ellas, Antonia, que entre sollozos de emoción dijo:

“Un sentimiento de gratitud llena mi corazón en este momento. Todos estos años en el Centro me han puesto en contacto con valores que nunca olvidaré. Aquí no solo he aprendido a hacer cosas, sino sobre todo a entender y conocer nuevos valores y una formación que me ha preparado para, ahora, tener muchas más oportunidades en el mundo que me espera, con más responsabilidad para escoger el rumbo que yo quiera tomar.

Por eso agradezco a todos los que han contribuido con su esfuerzo para que hoy haya completado este camino. Agradezco a Dios haber llegado hasta aquí, he estado en el Centro desde que tenía 10 años. Muchas gracias a los formadores que he tenido y a mi madre, que siempre me incentivó a venir aquí y así lograr un futuro mejor”.

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