Las comunidades educativas en España celebran cada año el Día Escolar de la No Violencia y de la Paz en torno al 30 de enero en una jornada auspiciada por la ONU en memoria del fallecimiento de Gandhi y que forma parte de la educación integral, en este caso en lo relativo a la educación en valores.
Se trata de tomar conciencia de que la paz no es solo ausencia de conflicto, sino también una actitud activa de cuidado hacia uno mismo, hacia los demás y hacia el entorno. Por ello, se puso en valor a quienes cuidan, respetan, colaboran y dejan una huella positiva a su paso.
En Valladolid, el Colegio San Agustín de los Agustinos Recoletos puso en marcha previamente un experimento social, del que no se avisó a los alumnos: durante la semana, el servicio de limpieza no pasó por las aulas, pasillos ni escaleras.
Los residuos acumulados, que normalmente se eliminan sin que el alumnado lo perciba de un modo activo, se convirtieron en una herramienta pedagógica. Se hizo visible el impacto que cada ser humano provoca. La acción culminó con una limpieza colectiva.
Terminado el recreo, con un vídeo se diálogo sobre el tipo de espacio en el que se quiere convivir. Después el alumnado de 5º y 6º de Primaria, Secundaria y Bachillerato fue a las aulas de Infantil y Primaria para, junto a los más pequeños, realizar dinámicas sobre contaminación visual y sonora y entender el concepto de “huella ecológica”.
Además, durante el servicio de comedor y con los llamados “madrugadores”, una suerte de guardería para los más pequeños, hubo manualidades centradas en los valores del respeto, la amistad, la solidaridad y la convivencia. Elaboraron palomas de la paz, murales con mensajes positivos y dibujos sobre la unión y el compañerismo.
Se fomentaba así la imaginación, la motricidad fina, el diálogo y la reflexión adaptados a su edad, pues comenzaron el día compartiendo, colaborando y entendiendo la importancia de vivir en armonía con los demás.
El acto común se desarrolló en el Polideportivo. Hubo una manifestación pacífica de los alumnos de infantil en favor del medioambiente, una dinámica colaborativa con árboles, basura reciclada, lectura de manifiestos, percusión corporal y mensajes visuales reivindicando una paz activa y sostenible.
Los alumnos dedicados a concienciar en hábitos ecológicos a los demás, que forman durante el año el llamado “Equipo Verde”, y los representantes del alumnado plantaron árboles como símbolo de futuro.
El mensaje para todos fue que cada persona puede convertirse en un agente de cambio y que la paz empieza con cada gesto cotidiano, y deja huella.












