España cuenta con un Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos que trata sobre los riesgos de Internet, el acoso y ciberacoso, la violencia de género, las bandas juveniles o las dependencias químicas (drogas y alcohol).
La Policía Nacional cuenta con personal especializado que ajusta la formación a las necesidades reales y a las situaciones concretas. Los alumnos cuentan así con herramientas para protegerse, valorar mejor a quienes los rodean en los entornos físicos y virtuales e identificar a los adultos dispuestos a escucharlos y apoyarlos.
También se les anima a no callar cuando sean testigos de acoso o agresión, a hablar y escuchar a la familia y los profesores, a estar alertas ante las dependencias y riesgos para la salud física y mental de las drogas, el alcohol o las ludopatías, a conocer cómo desviar las presiones de grupos violentos que los arrastren a cometer delitos, a crear siempre relaciones sanas y confiables y establecer espacios seguros sin violencia y donde todos sean tratados con dignidad.
Respecto a Internet, se les indica que no confíen en quienes no conocen, que se aseguren de quién es realmente la persona ‘al otro lado’, que no compartan información privada o imágenes íntimas, a proteger sus contraseñas y datos, a no participar en actos delictivos, a no encontrarse físicamente y menos aún organizar ausencias largas de casa con personas que solo conocen virtualmente.
También se enseña sobre diversidad y tolerancia, igualdad y trato digno, formas de discriminación y deshumanización, seguridad vial, cuidado del medio ambiente, reciclaje, consumo responsable… Una enseñanza completamente interdisciplinar. También se enseña a los profesores a detectar situaciones de riesgo y reconocer cuándo un menor es víctima de algún delito.
La formación ha corrido a cargo de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional, la que mejor conoce los problemas y las inquietudes en el entorno social inmediato. Su delegado está siempre en contacto con muchos colectivos y su encuentro con los alumnos fue profesional, cercano y muy esclarecedor.
Abordó el acoso de un modo integral y señaló sus consecuencias legales, las dinámicas y emociones que provoca, y cuál es su gran enemigo: “el silencio es el mejor aliado del acosador. Romper ese silencio es el primer paso, y el más valiente, para solucionar el problema.”
Los alumnos aprendieron a identificar conductas de acoso y ciberacoso, a diferenciar entre conflictos ocasionales y acoso sistemático; y descubrieron cómo es el grupo el que tiene el poder de detener el acoso con su apoyo a la víctima y la denuncia por los canales adecuados.
La respuesta de los alumnos fue muy positiva, participaron activamente y mostraron su compromiso de construir, entre todos, un colegio libre de acoso.






