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Asamblea de la Vicaría de México y Costa Rica: desde la sinodalidad hacia un proyecto común

Del 5 al 8 de enero la Casa de la Recolección de Ahuatepec (Morelos) acogió a los 27 participantes de la Asamblea precapitular, 21 de México y seis de Costa Rica, para discernir los caminos de renovación, misión y reorganización pastoral.
Asamblea de México y Costa Rica 2026.

La Asamblea 2026 de la Vicaría de México y Costa Rica contó con la asesoría y acompañamiento de Celeste Guzmán, responsable de la Pastoral Juvenil y Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México.

Aplicando la metodología sinodal de conversación en el Espíritu, cada jornada de la Asamblea contó con una misma dinámica participativa: tema expuesto por Guzmán, oración grupal ante el Santísimo, búsqueda personal de respuesta a una pregunta concreta, exposición de todas las respuestas en pequeños grupos y encuentro plenario.

Los temas eran iluminadores y servían de marco espiritual y pastoral de la reflexión; en el trabajo por grupos se hacía un ejercicio de escucha profunda, pues cada participante compartía su respuesta mientras los demás escuchaban en silencio. A continuación, se identificaban en el grupo las convergencias, divergencias y los posibles acuerdos, que eran finalmente llevados a la reunión plenaria.

El método animó a una participación muy activa, fraterna y espiritual, pues cada voz fue valorada, todos contaron con su momento y espacio para expresarse con libertad, y todos pudieron escuchar a cada uno de los presentes con atención y claridad.

Cada día se trataron temas diferentes; el lunes, la actualidad de la vida religiosa por la mañana y la identidad carismática por la tarde; el martes, el acompañamiento por la mañana y la identidad misionera por la tarde; el miércoles, la realidad objetiva de la Vicaría de México y Costa Rica; y el jueves, la reorganización de servicios y ministerios y el proyecto común de vida.

La Asamblea precapitular fue todo un ejercicio de sinodalidad, donde la oración, la escucha y el discernimiento marcaron cada jornada; además, los participantes pudieron renovar su decisión vocacional, reavivar su vivencia carismática y enfrentarse desde la esperanza a la construcción de una Vicaría más cercana, misionera y fiel al Evangelio, signo de esperanza, fraternidad y servicio a la Iglesia y al Pueblo de Dios.

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