Entre 1660 y 1828 los misioneros agustinos recoletos de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, la Provincia misionera, en su camino a Filipinas desde España, pasaban un buen tiempo en Ciudad de México. Salían de Cádiz (España) y llegaban a Veracruz (México) tras cruzar el Atlántico. Luego cruzaban México por tierra para dirigirse a Acapulco, para desde allí cruzar el Pacífico hasta Filipinas.
El galeón Acapulco-Manila hacía un solo viaje al año, así que los Recoletos permanecían en México varios meses. En 1685 construyen el edificio que aún hoy puede verse, y visitarse. Entonces se llamaba calle Tacuba, hoy es calle República de Guatemala. Los Recoletos estuvieron en su Hospicio hasta 1828, cuando la situación política en México se hace muy desfavorable; además, desde 1815 se había interrumpido el Galeón de Manila. Aquella casa no tenía más razón de ser.
Tras la Constitución mexicana de 1857 y las Leyes de Reforma, en 1861 el inmueble es expropiado y se convierte en casas particulares y almacenes. Se fracciona en tres partes que, por distintas épocas, han albergado el Antiguo Real Seminario de Minas, la Embajada de la República Dominicana, el Colegio de Economistas, el centro educativo de los hijos de los trabajadores del Palacio presidencial o la Dirección General de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México
En 1932 la tercera parte del conjunto fue declarada monumento histórico, estatus que refrendó más adelante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Este espacio fue restaurado a su esplendor original por primera vez en 1994, y después fue intervenido de modo integral en 2018, cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tomó la custodia y administración del edificio.
Desde entonces es el Centro Cultural de la SHCP, lo que le ha dado una enorme vida, con el objetivo principal de fomentar el interés por la iniciación artística para un público no especializado, con acceso libre en horario de martes a domingo, de 10 a 18 horas.
Pese a sus modestas dimensiones, acoge una amplia gama de actividades gratuitas: cursos de literatura, fotografía y apreciación artística; talleres de danza, baile, artes plásticas, música, expresión corporal, cineclubs; cursos infantiles y para personas de la tercera edad; presentaciones de libros, recitales poéticos y musicales, exposiciones temporales, obras de teatro, cuentacuentos…
En la red social Instagram el Centro Cultural de la SHCP expone su agenda. Por ejemplo, en estas fechas se ha llevado a cabo la mesa redonda “Arte en diálogo” con la participación de los artistas plásticos y visuales Betsabeé Romero, José Rivelino y Germán Venegas o la presentación del “Preludio para atrapar un fantasma” del artista Guillermo Ceniceros.














