La alegría y la fraternidad agustino-recoletas se hicieron presentes en La Junta (Chihuahua, México), lugar que acogió el pasado 8 de noviembre el Encuentro Interparroquial 2025 de los ministerios parroquiales de los Agustinos Recoletos en el Estado mexicano de Chihuahua.
Más de 200 fieles de las parroquias San Juan Diego de Ciudad Delicias, Cristo Sumo Sacerdote de Chihuahua, San Martín de Porres de Ciudad Cuauhtémoc y Sagrado Corazón de La Junta, fueron convocados por los Agustinos Recoletos para un día de formación, oración, convivencia, conocimiento y ánimo mutuo y construcción de esa comunión que caracteriza al carisma agustino recoleto.
Bajo el lema “El carisma compartido y la misión allá donde somos llamados”, la jornada comenzó a las 10 de la mañana con una oración y cantos de alabanza, que dispusieron el corazón de los asistentes para la jornada. El agustino recoleto Gustavo Camarena dio la bienvenida oficial, agradeciendo la presencia de todos y su indispensable labor como colaboradores y agentes de pastoral.
El primer espacio formativo estuvo a cargo del recoleto Efraín Cervantes: “La importancia de los laicos en la pastoral ministerial”. Enfatizó la necesidad de caminar juntos, la corresponsabilidad en la misión evangelizadora y el papel activo de los laicos dentro de la vida eclesial.
Gustavo Camarena impartió la segunda exposición, centrada en el lema pastoral de los Agustinos Recoletos para el curso 2025-2026: “Anuncien a Cristo donde puedan”. A las 13:30 horas este mismo religioso presidió la Eucaristía. Durante la homilía resaltó la vocación universal del bautizado a anunciar el Evangelio “donde, cuando y como se pueda”, recordando que toda vida cristiana es misión permanente.
El encuentro concluyó compartiendo los alimentos, que habían sido preparados con dedicación por la comunidad recoleta de La Junta. Entre sonrisas, agradecimientos, diálogos y nuevos lazos de amistad, todos regresaron a sus parroquias fortalecidos en la identidad carismática recoleta y en el compromiso de hacer vida la misión que nos encomienda Dios desde la espiritualidad que compartimos.
Dios invita a cada uno a una misión concreta en su entorno, que es importante asumir con valentía, disponibilidad y espíritu de servicio en templos, hospitales, hogares, centros de trabajo, redes sociales… La Iglesia es de todos y todos han de poner a su servicio esos carismas propios y comunitarios que desean vivir.
“Nadie sobra, hay que acercarnos, prepararnos y ser activos en la Iglesia. La tarea de un laico es vivir y actuar en el mundo para santificarlo. Soy católica, vivo en unidad y estoy al servicio del prójimo”, resumió una de las participantes, Flor Domínguez.












