Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Nace en Requena la primera Fraternidad Seglar Agustino Recoleta vinculada a un monasterio de clausura en España

Nueva Fraternidad Seglar en Requena

Once miembros realizan sus promesas y dos comienzan el período de prueba en el monasterio de San José de las Monjas Agustinas Recoletas

La ciudad de Requena (Valencia) ha sido escenario de un acontecimiento significativo para la familia agustino-recoleta en España: la erección de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta (FSAR) Santa Magdalena de Nagasaki, la primera fraternidad seglar vinculada directamente a un monasterio de clausura de las Monjas Agustinas Recoletas en el país.

La celebración tuvo lugar en el monasterio de San José, con la participación de alrededor de 120 asistentes. En la ceremonia once hermanos realizaron sus promesas como miembros de la fraternidad y dos iniciaron el período de prueba, tras un proceso formativo que se ha prolongado durante casi tres años.

La Eucaristía fue concelebrada por el prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, OAR, junto con fray Antonio Antón, asesor espiritual de la Provincia de San Nicolás de Tolentino en el Consejo Nacional de la FSAR en España, el Párroco de de la parroquia de San Nicolás de Requena Don Francisco Manuel Roldán  y el Don Óscar Sierra, vicario parroquial de la localidad Valenciana.

La comunidad de Monjas Agustinas Recoletas del monasterio de San José, encabezada por su priora sor Rafaela Vallés, participó activamente en la celebración. También estuvo presente sor Pascualina Mutua, vicepriora de la comunidad y asistente espiritual de la fraternidad, quien ha acompañado el proceso formativo de los nuevos miembros.

Tres años de preparación y discernimiento

El nacimiento de esta fraternidad ha sido fruto de un camino prolongado de discernimiento, acompañamiento y formación. Según explica la priora del monasterio, sor Rafaela Vallés, el proceso comenzó hace casi tres años y contó con la inspiración y bendición espiritual de monseñor Azcona.

La iniciativa fue impulsada especialmente por sor Pascualina Mutua, religiosa de origen keniano, quien fue convocando personalmente a distintas personas interesadas en vivir el carisma agustino recoleto desde la vida laical.

“Durante casi tres años se ha ido llamando personalmente a personas conocidas y preparándolas con una formación seria. Hoy estamos muy contentas porque han respondido con generosidad”, explica sor Rafaela.

El grupo está formado por diez mujeres y un hombre, procedentes principalmente de España y Colombia, lo que refleja también el carácter internacional de la familia agustino-recoleta.

A la celebración acudieron además miembros de otras fraternidades seglares de la Orden en España, procedentes de Granada, Getafe y Las Rozas (Madrid), así como Maricela Vallés, presidenta de la Fraternidad Seglar en España.

Una gracia mutua para monjas y laicos

Para la comunidad contemplativa, la experiencia de acompañar una fraternidad seglar supone también un camino de renovación espiritual.

Sor Rafaela Vallés reconoce que al inicio existía cierta incertidumbre sobre cómo se desarrollaría el proyecto. Sin embargo, con el paso de los meses fue creciendo la convicción de que se trataba de una verdadera gracia para la comunidad.

“Para nosotras ha sido una gracia. Igual que ellos reciben una gracia en su seguimiento, nosotras también nos estamos abriendo más a la realidad de la gente”, afirma.

La priora explica que esta relación espiritual con los laicos ha permitido a la comunidad contemplativa conocer más de cerca las realidades y dificultades de la vida cotidiana, ampliando así el horizonte de su oración e intercesión.

“Ahora vemos el rostro concreto de las personas por las que oramos. Conocemos sus vidas, sus dificultades, y eso nos ayuda a asumir con más responsabilidad nuestra misión de interceder por el mundo”, añade.

En este sentido, la fraternidad se convierte en un puente espiritual entre la clausura y la vida cotidiana, sin alterar la naturaleza contemplativa del monasterio, pero enriqueciendo la experiencia de comunión dentro de la Familia Agustino Recoleta.

Un signo de esperanza para la Familia Agustino Recoleta

La presencia del prior general de la Orden subrayó la importancia de este acontecimiento para la Familia Agustino Recoleta. Al final de la celebración, fray Miguel Ángel Hernández Domínguez expresó su gratitud por el camino recorrido.

“La cara de todos era un regalo; verlos tan felices era realmente emocionante”, afirmó.

La nueva fraternidad, dedicada a Santa Magdalena de Nagasaki, se convierte así en un signo de vitalidad para el carisma agustino recoleto en España y en un ejemplo de colaboración espiritual entre vida contemplativa y laicadodentro de la misma familia religiosa.

Compartir:

Únete a nuestra newsletter