Cerca de cincuenta obispos del Perú han concluido en Roma su visita ad limina Apostolorum, la primera desde 2017. Durante seis días, la delegación vivió una intensa experiencia de comunión eclesial, oración y encuentro con el Papa León XIV. Mons. Víctor Villegas, obispo de Chota y agustino recoleto, subraya el clima de fraternidad episcopal y la cercanía del Santo Padre, que marcaron de manera especial esta peregrinación al corazón de la Iglesia.
Una visita marcada por el reencuentro y la comunión
La visita ad limina de los obispos peruanos ha tenido un significado particular por el tiempo transcurrido desde la última, celebrada en 2017. “Han pasado prácticamente nueve años. Para mí, además, ha sido la primera vez que participo”, explica Mons. Víctor Villegas. En total, unos cincuenta obispos del país se dieron cita en Roma para cumplir con esta obligación canónica y vivir una experiencia de comunión eclesial.
Más allá de los actos oficiales, el obispo de Chota destaca el valor humano y fraterno del encuentro: “Nos ha hecho mucho bien estar juntos. Compartir, conversar, almorzar, caminar. Estamos acostumbrados a los protocolos y a los informes formales, pero necesitábamos también esos espacios de convivencia”. Para Mons. Villegas, este clima ha fortalecido la confianza mutua y la cercanía entre los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana.
¿Qué es la visita ad limina Apostolorum?
La visita ad limina es una peregrinación que los obispos realizan cada cinco años a Roma, tal como establece el Código de Derecho Canónico. En ella presentan al Romano Pontífice una relación sobre la situación pastoral de sus diócesis y veneran los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo.
“Ad limina Apostolorum significa ir a los umbrales de los apóstoles, caminar con Pedro y con Pablo”, explica Mons. Villegas. Por eso, uno de los momentos centrales de la visita es la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, junto a la tumba del apóstol Pedro, y en la Basílica de San Pablo Extramuros, junto a la tumba del apóstol de los gentiles.
Los tres ejes fundamentales de la peregrinación
El obispo de Chota resume la experiencia en tres pilares esenciales. El primero es la peregrinación a las tumbas de los apóstoles, signo visible de la continuidad apostólica y de la comunión de toda la Iglesia. “Somos obispos de distintas diócesis y países, pero todos formamos un solo cuerpo”, afirma.
El segundo eje es el encuentro con el Papa, sucesor de Pedro y cabeza visible de la Iglesia. “La visita con el Santo Padre es uno de los puntos cruciales”, señala Mons. Villegas, recordando que en él se hace visible la unidad de la Iglesia universal.
El tercer pilar lo constituyen las reuniones con los dicasterios de la Curia romana, organismos que colaboran con el Papa en el gobierno pastoral de la Iglesia y en su servicio al Pueblo de Dios.
La cercanía del Papa León XIV, un gesto que deja huella
Uno de los aspectos más comentados de esta visita ha sido la cercanía del Papa León XIV con los obispos peruanos. Mons. Villegas lo describe como una experiencia profundamente humana y pastoral: “Ha roto esquemas con nosotros”. Entre los gestos más significativos recuerda una visita inesperada del Papa durante un almuerzo: “Llegó y nos invitó a sentarnos a su mesa, diciendo: ‘vengan, aquí faltan espacios’”.
Ese trato sencillo y directo dejó una fuerte impresión en los obispos. “A todos nos dio la mano, con todos se sonrió. Nos hemos sentido muy cercanos”, afirma. Para Mons. Villegas, esta actitud transmite confianza y refleja un estilo pastoral profundamente evangélico.
Un Papa agustino: “Hablamos el mismo idioma”
Como agustino recoleto, Mons. Villegas vivió con especial intensidad el hecho de encontrarse con un Papa agustino. “Es como estar pez en el agua”, confiesa. En su opinión, no se trata solo de una coincidencia carismática, sino de una manera concreta de vivir y transmitir la fe: “No solo dice que es agustino, sino que lo vive y lo transmite”.
Este lenguaje común se percibe tanto en la cercanía personal como en la visión pastoral. “Eso nos da confianza y nos hace sentir que hablamos el mismo idioma”, añade el obispo de Chota.
Un signo de comunión y esperanza para la Iglesia peruana
Como gesto simbólico, la Conferencia Episcopal Peruana entregó al Papa León XIV una imagen circular con los santos peruanos, signo de la fe y la historia cristiana del país. Sobre una eventual visita del Papa al Perú, Mons. Villegas se muestra prudente: “Mientras no haya un documento oficial, prefiero no dar fechas. El deseo está, pero hay que esperar”.
La visita ad limina ha sido, en definitiva, una experiencia intensa de comunión, fraternidad y renovación pastoral. “Ha sido una semana breve, pero muy intensa”, concluye Mons. Villegas, convencido de que este encuentro fortalecerá la misión de la Iglesia peruana en comunión con el sucesor de Pedro.



