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Las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús abren su año jubilar por los 125 años de fundación

Las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús celebran su 125 aniversario con un año jubilar (2026-2027), invitando a toda la Iglesia a vivir la caridad, la Eucaristía y la renovación espiritual.
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La congregación celebra 125 años de historia con un año jubilar que invita a toda la Familia Agustino Recoleta a unirse en la acción de gracias, la renovación espiritual y la vivencia de la caridad.

Las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús abrirán solemnemente, el próximo 19 de marzo, su año jubilar con motivo del 125 aniversario de su fundación, una celebración que se extenderá desde el 19 de marzo de 2026, solemnidad de san José, hasta el 22 de enero de 2027.

Este jubileo quiere ser, ante todo, una acción de gracias por la fidelidad de Dios a lo largo de la historia de la congregación, fundada en 1901, y una oportunidad para renovar la identidad y la misión de estas religiosas en la Iglesia y en el mundo.

Un jubileo para dar gracias y renovar la vocación

La Madre General, Hna. Marelis Teresa Parada Guill, subraya que este tiempo jubilar nace del deseo de “cantar las alabanzas del Señor por su grandeza y su misericordia”, reconociendo que la historia de la congregación es, ante todo, obra del Espíritu Santo.

El jubileo será también un tiempo de reflexión sobre el camino recorrido y de renovación interior:

Una invitación a ser “más Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús”, profundizando en su identidad carismática, marcada por la caridad y la espiritualidad eucarística.

Entre los frutos más significativos de estos 125 años destaca la santidad de su fundadora, la Beata María de San José, considerada una luz de esperanza y un referente espiritual para toda la congregación.

Una familia internacional en crecimiento

Actualmente, las monjas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús están presentes en cuatro países: Venezuela, Perú, Brasil y Chile.

La comunidad en Chile, fundada recientemente, refleja el dinamismo misionero de la congregación, que continúa expandiendo su presencia para llevar el Evangelio desde su carisma propio.

Su misión se expresa en colegios, casas de evangelización, obras sociales y atención a los más necesitados, siempre desde una vida profundamente eucarística que alimenta su entrega apostólica.

Caridad eucarística: el corazón del carisma

El carisma de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús es la caridad, vivida desde una profunda experiencia de la Eucaristía.

Como recuerda su tradición espiritual, se trata de una caridad que no solo asiste, sino que abraza, especialmente a los más pobres y descartados:

“los que nadie quiere recibir, esos son los nuestros”.

Esta espiritualidad, heredada de su fundadora, continúa viva hoy en cada comunidad, donde la adoración, la oración y la misión forman una unidad inseparable.

Indulgencia plenaria y signos jubilares

Con motivo de este aniversario, la Santa Sede ha concedido la indulgencia plenaria, que podrá obtenerse siguiendo las disposiciones habituales de la Iglesia.

Durante este año jubilar se bendecirán puertas santas en las distintas comunidades, facilitando a los fieles un camino de encuentro con Dios, marcado por la reconciliación, la misericordia y la renovación espiritual.

Asimismo, se desarrollarán numerosas actividades en todas las obras de la congregación —colegios, comunidades y centros de misión— combinando celebraciones litúrgicas, espacios de reflexión y acciones pastorales.

Un jubileo para toda la familia Agustino Recoleta

Las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús han querido abrir esta celebración a toda la familia agustiniana, invitando a religiosos, laicos y colaboradores a unirse a este tiempo de gracia.

El lema del jubileo, “Una llama que no se apaga, caridad que siempre abraza”, expresa el núcleo de su espiritualidad: una caridad viva, nacida del Espíritu Santo, que se convierte en servicio concreto a los hermanos.

El logo, un corazón en llamas formado por el número 125, simboliza la pasión por Cristo, la compasión por los más necesitados y el “corazón inquieto” agustiniano que impulsa a la misión.

Una llamada a la esperanza y a la renovación

Este año jubilar no es solo una celebración del pasado, sino una llamada al futuro.

Las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús desean que este tiempo fortalezca la fe, renueve la esperanza y avive el deseo de santidad, tanto en sus comunidades como en todos aquellos que participan de su carisma.

En un mundo necesitado de fraternidad, su testimonio recuerda que la verdadera renovación nace de la caridad: una caridad que brota de la Eucaristía y se hace abrazo para todos.

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