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Más de 400 docentes inauguran la XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026: interioridad y tecnología con corazón

Más de 400 docentes agustinos de toda España inauguraron la XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026. Hna. Ana María Guantay destacó la necesidad de integrar inteligencia artificial e interioridad agustiniana para educar con sentido en la era digital.
Superiora general de las agustinas misioneras

Más de 400 docentes agustinos procedentes de distintos puntos de España participaron en la inauguración de la XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026, un espacio consolidado de formación y reflexión pedagógica que este año se desarrolla bajo el lema de una “IA con corazón docente”.

La sesión inaugural estuvo marcada por las palabras de Hna. Ana María Guantay, superiora general de las agustinas misioneras, quien subrayó que el momento actual representa “una oportunidad muy valiosa” para la educación agustiniana. En un contexto cultural profundamente atravesado por la inteligencia artificial y la aceleración tecnológica, la religiosa invitó a no perder la identidad ni la profundidad espiritual que caracteriza al carisma.

Una oportunidad para vivir el carisma en este tiempo

Hna. Ana María insistió en que la espiritualidad agustiniana posee una vigencia particular en el escenario contemporáneo. Lejos de ser un legado del pasado, constituye una propuesta capaz de dialogar con los desafíos de la cultura digital.

“La interioridad, la capacidad de encuentro y las relaciones auténticas son elementos centrales que no podemos desaprovechar”, vino a expresar en su intervención. En un entorno que favorece la exterioridad constante y la dispersión, el pensamiento de san Agustín ofrece un anclaje: volver al interior para encontrar sentido y, desde ahí, servir a los demás.

La inteligencia artificial, lejos de ser vista como amenaza, se presenta como provocación y desafío. Provoca a compartir con mayor claridad la riqueza del carisma; desafía a integrar lo tecnológico sin perder la raíz. Para la religiosa, este es un tiempo apasionante que exige entrar en la dinámica cultural actual, no desde la resistencia, sino desde la propuesta.

Interioridad frente a la exterioridad tecnológica

Uno de los ejes de la inauguración fue la tensión entre la hiperconectividad y la necesidad de profundidad. La tecnología amplifica la comunicación, pero también puede generar superficialidad.

En este contexto, la espiritualidad agustiniana actúa como principio ordenador. No se trata de oponer interioridad y tecnología, sino de dotar a la innovación de una raíz sólida. Solo así —se subrayó— las nuevas generaciones podrán vivir “arraigadas en este tiempo”, felices y con sentido.

La educación agustiniana está llamada, por tanto, a integrar inteligencia artificial y formación integral. No basta con aprender a utilizar herramientas digitales; es necesario educar la conciencia, el discernimiento y la responsabilidad ética.

Maestros y aprendices: una dinámica mutua

Hna. Ana María puso especial énfasis en un aspecto pedagógico decisivo: la relación entre maestros y alumnos en la era de la IA. “Nosotros solos no lo vamos a hacer”, afirmó, destacando la necesidad de caminar junto a los estudiantes.

La dinámica tradicional de maestro y discípulo se reconfigura en clave de reciprocidad. El educador sigue siendo referente, pero también se reconoce aprendiz en un entorno que evoluciona rápidamente. Esta actitud de humildad pedagógica refuerza el carácter comunitario propio del carisma agustiniano.

Somos maestros unos de otros. En la cultura digital, la construcción del conocimiento es más colaborativa que nunca, y la comunidad educativa se convierte en espacio de aprendizaje compartido, donde tecnología y humanismo dialogan constantemente.

Educar con sentido en la era de la IA

La inauguración de la XXXII Aula Agustiniana de Educación 2026 no fue solo el inicio de un programa formativo, sino una declaración de intenciones. Integrar inteligencia artificial y espiritualidad agustiniana exige fundamentación, criterio y corazón.

No compartir el propio carisma —se señaló— sería perder la oportunidad de ser auténticamente agustinos y agustinas en este tiempo. La educación, en clave agustiniana, busca que las nuevas generaciones vivan con sentido, profundidad y apertura al otro.

Ante los desafíos tecnológicos, la respuesta no es el repliegue, sino la integración crítica y esperanzada. La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa; la interioridad, el encuentro y la comunidad aseguran que su uso sea verdaderamente humano.

La Aula Agustiniana 2026 comienza así con un horizonte claro: humanizar la tecnología desde el corazón del carisma.

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